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el charco hondo

Bastante

Es frecuente que, aquí, en las Islas, se recurra al bastante más que al muy. Llama la atención que mientras en otros territorios el grado de satisfacción con la labor de un Gobierno se responda en los sondeos con el muy buena, aquí, en ultramar, se opte por el bastante buena

Es frecuente que, aquí, en las Islas, se recurra al bastante más que al muy. Llama la atención que mientras en otros territorios el grado de satisfacción con la labor de un Gobierno se responda en los sondeos con el muy buena, aquí, en ultramar, se opte por el bastante buena. No es sencillo saber si el bastante, el de aquí, debe interpretarse como suficiente o insuficiente. Se da por bueno que equivale a muy, pero es difuso. En escenas informales no genera problema.

La diferencia entre un café bastante o muy caliente se resuelve soplando. La distinción entre un tipo bastante o muy pesado se arregla quitándose de encima al paliza. Cosa diferente -muy diferente- es el uso que se le dé cuando está en juego una inversión pública multimillonaria, ahí no puede utilizarse el bastante a la ligera. No es lo mismo el café y la construcción de un muelle deportivo y pesquero en el Puerto de la Cruz, entre otras por ciento cincuenta y siete millones de razones -así, para abrir boca-. Por eso resulta extravagante, bastante folclórico y muy escalofriante que trasladen al director gerente de Puertos Canarios las dudas que genera la viabilidad económica de la segunda fase -en el mar- y que éste se lo despache con sevillanas maneras. No conozco ese detalle pero doscientos metros es bastante profundidad, ha dicho. Alegría. La gitana del WhatsApp no lo respondería con tanta gracia. Con dos. Bueno será que vayan conociendo los detalles, no vaya a ser que la profundidad los confunda y que el muelle acabe costando bastante más de lo inicialmente previsto. Doscientos metros es bastante profundidad, dice. Y olé, le faltó añadir.

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