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¿Cuánto hace de…?

Seguramente conocerás cientos de historias de personas a las que les han pasado cosas buenas en su vida, momentos extraordinarios que al final no lo fueron tanto. En la literatura existen múltiples ejemplos de personajes que vivieron esa misma sensación donde los grandes momentos al final se convirtieron en pura monotonía

Seguramente conocerás cientos de historias de personas a las que les han pasado cosas buenas en su vida, momentos extraordinarios que al final no lo fueron tanto. En la literatura existen múltiples ejemplos de personajes que vivieron esa misma sensación donde los grandes momentos al final se convirtieron en pura monotonía.

Si observamos nuestra vida vemos como con el paso del tiempo hemos ido perdiendo interés por cosas fantásticas, convirtiendo lo extraordinario en ordinario, sin otro motivo que pensar que ha sido simplemente el paso del tiempo. Por muy importante que valores cualquier situación, por mucho que deseaste conocer al hombre o a la mujer de tus sueños, por mucho que conseguiste ese ansiado trabajo que cubría todas tus expectativas, el tiempo lo diluye todo. Hablamos de un efecto que denominamos adaptación hedonista y que en otros escritos habrás oído hablar de él.

Incluso los estudios llegan a confirmarnos que nos adaptamos a la sensación de haber ganado el euromillón y convertirnos en millonarios, en fin parece que el tiempo es el juez, como dice aquel refrán que sitúa cada cosa en su lugar, por lo tanto nos aclimatamos a todo, el tiempo y nuestra apatía hacen que siempre y en función de la actitud que llevemos en la vida, terminemos quejándonos nuevamente de todo en la vida.

Pero vamos más allá, imagina un día normal en la vida de cualquier persona, no existe motivo alguno para que valores tu día como malo, pero muchas personas tienden a centrarse en esa sensación que negativa que les genera altas dosis de malestar e insatisfacción vital. Pareciese que existe una tendencia natural a sobrevalorar los negativo; para Russ Harris psicólogo autraliano existe un porcentaje de más de 80% de pensamientos negativos en nuestra mente.

Los estudios realizados en la universidad de Berkeley por el profesor Rick Hanson, autor del libro: HardwiringHappiness, nos plantean que nuestro cerebro tiene ese potencial de centrarse en lo negativo, que responde a elementos puramente evolutivos y que la causa de esa tendencia radica en su misión principal, garantizar nuestra supervivencia.

Esta fijación en lo negativo nos supone e implementa en nosotros un alto nivel de estrés generándonos mucha infelicidad, pero ello no implica que ignoremos lo negativo sino que debemos de enseñar a nuestro cerebro a apreciar las experiencias positivas que suceden en nuestra vida, lo que implica el aprender a saborear esos momentos y a tomarse un tiempo para apreciar el disfrute de las pequeñas cosas cotidianas, pero además el potenciar un cambio de actitud en nuestra vida que cambie poco a poco esa tendencia en nosotros dándonos la posibilidad de ser más felices.

*Psicólogo y miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva
@jriveroperez

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