Día de San José Obrero, nací un uno de mayo…

No sé si son los designios de la vida. No sé tampoco si ha sido gracias a la naturaleza y a mamá que soportó el estado de ese bebé, que hoy soy yo, en su vientre hasta tal día como hoy hace 49 años

No sé si son los designios de la vida. No sé tampoco si ha sido gracias a la naturaleza y a mamá que soportó el estado de ese bebé, que hoy soy yo, en su vientre hasta tal día como hoy hace 49 años. Lo que sí sé es que siempre he estado orgulloso de haber nacido un 1 de mayo, conmemoración para unos del Día del Trabajador, para otros de San José Obrero. De una manera u otra, sea yo mejor o peor, esta fecha siento que me ha asignado una marca que me ha llevado hacia el querer no solo trabajar e innovar, sino involucrar en ello a otros para beneficiarlos.

Hoy miro a nuestros hijos, Sofía y Jaime. Siento curiosidad por saber qué piensan ellos de eso, de la importancia de trabajar. Sentirte necesario, aportar tu granito de arena para que la sociedad prospere. Unir las manos con otra persona, en este caso, el mío, con mi mujer, Cristina, e ir, poco a poco, viendo cómo esas dos criaturitas nuestras suman, primero para ellos –por el sentido de si tú das a otros, te estás dando también mucho a ti-, y segundo por el hecho de que van a ser un sólido elemento necesario para el bello mundito en el que están creciendo.

Me apetece compartir esta sencilla reflexión con ustedes. Perdón si la columna hoy no aporta mucho. Sin embargo, el mejor día para hacer esto es cuando cumples un año más. Ya 49, camino del bello 50. Dentro de 365 días, espero. Ahora miras también atrás y hallas momentos que te hacen sonreír. Saben cuando tenía 7 años quería ser soldado, luego con unos 9, me pasó por la cabeza ser sacerdote; sin embargo, jamás había visto en mi futuro el que podría ser padre, contar con una bella familia, y profesionalmente ser profesor y periodista. Jamás vi en el horizonte que iba a estar dentro de un aula viendo también crecer a otras muchachas y muchachos, creciendo en el interés de adquirir conocimientos y lograr ser mejores personas. Qué cosas, verdad. Nunca pensé, ni siquiera cuando a mí y a otros dos grandes amigos, Emilio y Paco –qué será de ellos hoy-, nos dio en el barrio por montar manualmente un “Periódico de Barrio”, se llamaba. Con cuatro hojas, fotografías, lápices y pegamento. Creo recordar que hicimos unos 10 ejemplares, y nuestro afán de marketing y publicidad –no teníamos ni idea de qué era eso-, nos llevó a no cobrarlos, los 10 los regalamos. Muchos años después me vi en la oportunidad de escribir en un periódico, y de hasta escribir algún que otro libro ya publicado. Qué cosas.
También miro atrás, y sonrío. Cuando con 14 años comencé a dar clases particulares, para llevar unos dineros a casa, y además contribuir al pago de mis estudios. Qué cosas. Se lo comento ahora a mis alumnos, y alguno ya está haciendo sus pinitos dando sus clases a compañeros más pequeños. Les aseguro que por aquel entonces no pensaba yo dedicarme al increíble mundo de la enseñanza.

Aquí estoy, con 49 años, mirando también a mis padres, Nieves y Gregorio. Mamá sin saberlo me inculcó la bondad y el saber tender la mano. Hace unos días me decía que yo de pequeño era muy bonachón y que no sabía decir que no a nadie. Papá me hizo aprender a que todo se consigue trabajando, aunque muchas veces sientas que te derrumbes, siempre hay que levantarse.

Hoy para mi mujer y yo es algo indescriptible -a la mayoría de ustedes les sucederá- el que tus hijos te digan: “queremos ser de mayores como ustedes”. No sé si lo estaré haciendo bien. Sé además que tengo mil fallos, pero Dios mío algo bueno habré hecho, porque me hayas permitido llegar hasta los 49.

Hoy, la onomástica de San José Obrero, para unos, el Día del Trabajador, para otros, creo que es el momento adecuado, además puesto que cumplo mis 49, para mirar atrás, pero haciéndolo con el saboreo de querer degustar el mañana. Saben, dentro de un año tendré 50. Por todo ello, y hasta por saber que esto que escribo puede servir a alguien, me siento feliz. A esos que no ven sino oscuridad y que creen que la vida no merece la pena, que vivir es un sin sentido. A esos les digo, no, no amiga y amigo, sigue buscando, sigue caminando. A pesar de toda la oscuridad que puedas entrever, siempre hay una preciosa luz al fondo. Gracias a todas y todos por estar ahí.

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