Fuego amigo

En las operaciones militares se suelen denominar daños por fuego amigo a los daños producidos por los medios ofensivos propios a causa de errores o cálculos equivocados

En las operaciones militares se suelen denominar daños por fuego amigo a los daños producidos por los medios ofensivos propios a causa de errores o cálculos equivocados. Y algunos analistas están usando la expresión para referirse a la guerra fratricida que se desarrolla en el interior del Partido Popular, una guerra en la que las fracciones en conflicto se están comportando como feroces e implacables enemigos. Por eso la expresión no nos parece del todo afortunada. No se trata de errores o de cálculos equivocados, se trata de ataques y daños perfecta y expresamente buscados. Mariano Rajoy ve peligrar su liderazgo y, a través de su ministro de Hacienda, igual ejecuta a José Manuel Soria que intenta desprestigiar fiscalmente al presidente de honor de su partido, temeroso de que pueda influir en su sucesión. Matar al padre se llama la figura.

Al mismo tiempo, la evidencia de que el presidente de los populares ha conducido el partido al desastre, y de que les espera un largo futuro de ostracismo, ha levantado aires de fronda en los despachos de Génova y otros despachos. Los jóvenes vicesecretarios, diputados regionales y alcaldes en edad de merecer, utilizados hasta ahora en una patética operación imagen de falsa renovación, se están rebelando cada vez más abiertamente porque vislumbran que el porvenir de éxito que esperaban -y que les habían prometido- se deshace. Y solo quieren aceptar la herencia de Rajoy a beneficio de inventario. La derecha española siempre ha sido cainita y fratricida, desde la Confederación Española de Derechas Autónomas de Gil-Robles hasta la UCD de Adolfo Suárez. Por el contrario, la izquierda protege a los suyos y siempre está dispuesta a pactar un Frente Popular.

La disparatada estrategia de Rajoy y su vicepresidenta de fortalecer mediáticamente a Podemos para debilitar al PSOE, y de salvar de la quiebra a las televisiones enemigas, ha conducido a la situación actual. No se puede atacar impunemente a una clase media que es tu fundamento electoral y que se mueve naturalmente en el centro derecha. Sin embargo, el temido largo futuro de ostracismo quizás no se produzca en junio, y mucha abstención y mucho voto a Ciudadanos vuelva al redil popular. El miedo a un Gobierno bolivariano de Podemos y la evidencia de que votar a Albert Rivera es votar a los socialistas y en contra de Rajoy puede contribuir a ello. Si el fuego amigo no lo impide, claro.

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