La Habana ahora… ¡La locura!

En los últimos meses, he visitado La Habana en tres ocasiones. Mi primer viaje a Cuba fue en 1977. En casi 40 años visitando la isla, he podido conocer muchas Cubas diferentes

En los últimos meses, he visitado La Habana en tres ocasiones. Mi primer viaje a Cuba fue en 1977. En casi 40 años visitando la isla, he podido conocer muchas Cubas diferentes, aunque he de reconocer que el cubano ha seguido siendo el mismo. Pueblo dotado de mucho talento para las artes y el deporte, con una gran capacidad de supervivencia, con mucho sentido del humor, con un ritmo de vida muy suyo, una manera de expresarse muy particular y un sentido de la dignidad muy especial. Es un pueblo culto que enamora al visitante. Te transmite afecto y cariño. Y en cada visita dejas nuevos amigos. Pero lo que me tocó vivir este último martes en la capital cubana, fue una situación típica de las grandes capitales del mundo. ¡La locura! Por un lado estaba el rodaje de la serie Fast and Furious con su protagonista Vin Diesel, para lo cual tenían cortado una parte del Malecón, donde estaban concentrados decenas de espectaculares “almendrones”, esos coches americanos de los 50’s que proliferan en Cuba, a los que han sabido conservar a fuerza de imaginación y cariño. Ese mismo día, la firma francesa Chanel celebraba su primer desfile de moda en Latinoamérica, para lo cual habían acondicionado el paseo de Prado como pasarela abrillantando el suelo y las modelos lucían camisetas con el eslogan Viva Coco Libre. Asistió el modisto Karl Lagerfeld, la supermodelo brasileña Gisele Bündchen y el propio Diesel, entre otros nombres de la moda y la farándula. También el actor cubano Jorge Perugorría, que fue quien me contó todos los pormenores, al día siguiente en su casa ante un vaso de ostiones que me había preparado. Para la fiesta posterior al desfile, habían transformado la Plaza de la Catedral en un bohío cubano. Y allí con música en vivo estuvieron bailando ritmos tropicales hasta las tantas. Pero es que ese mismo martes arribó a Cuba el primer crucero marítimo, desde Estados Unidos, en los últimos 50 años. Para ello el gobierno cubano, en un gesto de buenas intenciones, modificó el decreto que impedía a los nacionales entrar o salir de la isla por vía marítima. De esta forma accedieron una quincena de cubanoamericanos que regresaban por primera vez a su tierra. No así, los casi 700 estadounidenses que iban en el barco. El país norteamericano prohíbe a los suyos visitar Cuba como turistas. Tuvieron que hacerlo bajo el concepto de “intercambio cultural”. Hay programados dos cruceros mensuales y 110 vuelos diarios desde USA. Esto va a transformar el país. Pero yo espero que los cubanos no cambien. Que sigan siendo como siempre. Deja ver…

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