Hace unas semanas un buque contendedor de dimensiones considerables varaba en uno de los márgenes del Canal de Suez provocando su bloqueo por unas horas.Un acontecimiento “irrelevante”que ha pasado desapercibido para la mayoría de la gente pero que dilatado en el tiempo sería catastrófico. El cierre del canal entre 1967 y 1975 a resultas del conflicto árabe-israelí supuso una enorme crisis económica para occidente, pero a la vez permitió el desarrollo de los puertos de Ciudad del Cabo, Durban y…Las Palmas.
Abra su frigorífico y observe lo que en él guarda.Un cierre prolongado de Suez dispararía el precio del barril de crudo y generaría un efecto cadena de subidas de precio generalizadas que se trasladarían hasta su nevera. Un lujo inadmisible para la sociedad de consumo.
La llamada Primavera árabe y todo lo que englobó es un episodio del que siempre recelé. No pasó de un mero resfriado en el que la valiente Túnez asomó su islámica cabeza a la ventana de la división de poderes y casi se la cortan. Egipto se puso patas arribas y el extremismo religioso vio el pasillo por el cual colarse al gobierno. Un lujo inadmisible para occidente y, no porque nos importen los egipcios, que nos importan un coprolito de dromedario; lo que nos importa es el Canal de Suez y que nuestros pedidos deAliexpress lleguen de China lo antes posible y al menor coste. Esa es nuestra única preocupación; así somos. La transición egipcia pos Mubarak, no existió más allá del tiempo en el que El Imperio mantuvo el país anestesiado con el ejército en la calle hasta que las urnas vomitaran un líder aceptable pero sobre todo manejable.
Hace tiempo que apenas se escucha nada de lo que puede suceder en Egipto. El eje Washington – Tel Aviv ha hecho un trabajo “formidable” imponiendo lo que a ellosles interesaba, que nos guste o no, en términos políticos,somos nosotros. El triunfo de los Hermanos musulmanes en las urnas era inaceptable ergo la democracia es un invento de geometría variable, que debe adaptarse a la economía ergo la libertad es poco más que una ramera que no debe incomodar mucho. Mubarak estaba amortizado y se necesitaba un nuevo Rais que asegurara otros cuarenta años de paz en El Sinaí; un líder barato, bonito y dócil a los EE.UU e “indiferente” hacia Israel. AbdelFattah Al-Sisi encarna al pelele perfecto. Un alfil en la zona radio controlado desde Langleyque preserve el buen fluir de buques a través de Suez; una de las arterias que lubrican la economía del mundo; el resto es irrelevante o mejor dicho….sacrificable.
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