opinión

Meritxell Barroso

Meritxell Barroso, artista figurativa por medio de la abstracción, interviene actualmente en la exposición colectiva de “pintores por la naturaleza” en la sala de arte del Parque Garcia Sanabria de nuestra capital, con motivo de las fiestas de mayo. Pintora con un recorrido expositivo muy grande que comienzo con una individual 2.014 titulada “Anatomia espaciales”.

Meritxell, nace en Madrid, trasladándose desde muy pequeña con su familia a residir en Tenerife-. Cursa sus estudios de Bellas Artes en La Laguna, Granada y Palermo. Licenciada por la Universidad de Granada, en la especialidad de restauración pictórica. Vive y graba en Berlín, ciudad con la que se encuentra muy identificada. A partir de 2.009 se instala de nuevo en Tenerife.

Su estilo, ella misma me lo define como formas geométricas y orgánicas que vienen, van y se mezclan sin parar. Crean estructuras que a su vez crean figuras y texturas. Para ella, utiliza diferentes materiales, papel, cartón, cuerda, tela, carga pictórica, talla, incisión, `pirograbado que dan como resultado estímulos visuales y táctiles y que a su vez forman, por sí mismos parte del color, que utiliza en una amplia gama, puro y mezclado o creado a través de superposiciones. Ejemplo de ello podemos verlo en la obra que presenta en el Parque Garcia Sanabria.

En su obra hay unidad de estilo y personalidad, encuentro equilibrio de color y perfil estético. Sus trabajos son excelentes, simples pinceladas maestras llegando a conclusiones técnicas. La temática es amplia pues le avalan años de estudio con lo cual consigue un magisterio pictórico. En sus temas habita el conocimiento abstracto donde hallamos los elementos más representativos del pensamiento y del espíritu humano, tal como lo entiende la artista y tal como quiere en sus trabajos que se vean sus trabajos.

Su técnica pictórica, me la define Meritxell, como una de las antiguas , mezclas como el medieval temple al huevo, óleo, pan de oro o plata, acrílico, lacas, pintura metalizada tintas y barnices coloreados, pintando por medio de empastes, veladuras y aguada. Su profesión de restauradora, le permite conocer de primera mano la técnica del estofado, la cual en estos últimos años es una constante en la obra, adaptándola a la creación contemporánea.

Su paleta es rica, amplia, la materia trabajada, el gesto, el rasgo, marcando espacios, con una fuerte personalidad pictórica que demuestra cumplidamente.

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