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Miedo a la libertad

Que el sistema político español haya quedado bloqueado en estos días, trasladando a junio la solución al conflicto, es el fin de una época

Que el sistema político español haya quedado bloqueado en estos días, trasladando a junio la solución al conflicto, es el fin de una época. El raquítico estado heredado del franquismo, ha conseguido en casi 40 años apoyado en un modelo de socialdemocracia clásica, situar el coste del Estado en una posición insostenible. Con la deuda pública en el 100% del PIB, 4,7 millones de parados y la mitad del fondo de reserva de las pensiones consumido, hemos colocado a España en una situación de debilidad. El modelo intervencionista actual impide afrontar los retos económicos fundamentales, con altos impuestos, exceso de regulaciones y caro e ineficiente Estado de Bienestar, incapaz de asumir los problemas del envejecimiento de la población y de la globalización.

La etapa Rajoy, contra el programa con que fue elegido, ha mantenido la misma deriva socialdemócrata, sin realizar las debidas correcciones en la ineficiente Administración, lastrada por el problema territorial y la incapacidad de enfrentarse a crear un marco nacional unificado y liberalizado, donde actúe la economía de escala. De forma que hemos creado un Estado de Bienestar, con ciudadanos más protegidos y descontentos que nunca. Y que ante cualquier problema solo piden más Estado.
Que pretenden resolver subiendo los impuestos y persiguiendo la economía sumergida. Esta en buena medida obedece al exceso de esfuerzo fiscal, no correspondido en un estado poco eficiente, transparente y ético. Basta comparar el nivel de paro con la economía sumergida y ver sus coincidencias. En la sociedad de la globalización importan menos las ideologías que el equilibrio entre lo público y lo privado. El factor edad con que se ha configurado el nuevo marco político de España con cuatro fuerzas, dos a cada lado ideológico, repite a su vez las tensiones entre el Estado y los emprendedores, cuyas iniciativas son ahogadas en el exceso del mismo. Sigue creándose de nuevo empleo público sin control, más con el actual desconcierto nacionalista.

El miedo a la libertad de la sociedad civil española subsidiada y clientelar impide equilibrar el suicida “juego de los partidos”, más ocupados en el “juego de tronos” que en servir a los ciudadanos a quienes se deben. De ahí procede el bloqueo electoral. El modelo hispano vuelve a sostenerse en el turismo y la exportación, hoy afortunadamente con un componente de mayor valor añadido y con la pérdida de generaciones de los españoles mejor formados. Coexiste al interno una pujante clase media atrapada por el peso del Estado, que además le niega las oportunidades y que urge que le bajen los impuestos y le aseguren libertad y seguridad jurídica.

En Canarias asistimos al juego reaccionario de oponerse a las contenidas y obligadas liberalizaciones de las nuevas Leyes del Suelo y de Turismo, por quienes colgados del Estado no creen en las sociedades abiertas, en el emprendedor y en el empleo.

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