Las falsas pisadas en un paso de peatones, las expresivas caras en cubos de basura y cuadros de electricidad, o los animales rondando por las alcantarillas, sorprendieron en los últimos días a más de una persona en las avenidas Venezuela y Familia Betancourt y Molina o la calle La Hoya, en Puerto de la Cruz.
Y aunque para algunos vecinos y visitantes todavía siga siendo un misterio, se trata de la participación del reconocido artista francés oakoak en el proyecto Puerto Street Art, enmarcado en el Festival Internacional de Arte en la Calle (MUECA), que comienza hoy y finaliza el domingo y que deparará más de una sorpresa durante los cuatro días.
Oakoak empezó el sábado a trabajar y terminó ayer su intervención en la vía pública, una vez que fueron aprobados los bocetos previos en el ámbito de actuación que se le ofreció. La idea era salir del barrio de La Ranilla y del muralismo para comenzar a llenar de arte la vía pública y el mobiliario urbano en los lugares más insospechados del casco del municipio.
Puerto Street Art comenzó en 2014 como un museo de arte en la calle usando las medianeras existentes en las calles Mequinez, El Lomo, San Felipe y Teobaldo Power como lienzos. Tras dos ediciones y su ampliación al Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventura (Periplo), este año se abre una nueva fase del concepto urbano de museo al aire libre, donde reconocidos artistas invaden la calle con sus obras, que servirán como reclamo turístico y serán un atractivo nuevo para todos aquellos que a partir de ahora visiten el municipio.
Un creador con ánimo lúdico
Nacido en la ciudad francesa de Saint-Etienne, oakoak encabeza cada año las listas de los mejores artistas urbanos del mundo. Detrás de este seudónimo se encuentra un creador con ánimo lúdico, cuya principal intención es la de dotar los espacios, especialmente el mobiliario urbano, de una pieza imaginativa, ya sea en un bolardo, una grieta en una pared, o los barrotes de una alcantarilla.
En la esencia de su propuesta, el arte efímero, el creador se enfrenta a todos los posibles impactos que el trabajo al aire libre puede soportar. Diversión como fórmula de trabajo y con un fin claro: sorprender al viandante con una obra alegre, original y muchas veces inesperada. Y en el Puerto de la Cruz lo ha logrado.

