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Nueva agricultura

El sector agrario de Canarias mantuvo una reunión en días pasados para trasladar al Gobierno su opinión en relación a la nueva Ley del Suelo, en trámite parlamentario.

El sector agrario de Canarias mantuvo una reunión en días pasados para trasladar al Gobierno su opinión en relación a la nueva Ley del Suelo, en trámite parlamentario. Con la asistencia del presidente Clavijo; el consejero de Agricultura, Narvay Quintero, y el coordinador de la redacción de la ley, catedrático de Derecho Administrativo de la ULL, Francisco Villar. Por el sector agrario: Aceto y Fedex con el tomate, Asocan en flores y plantas, la Coag de Canarias; Palca, de La Palma; Asaga multisectorial agraria, y por la vitivinicultura, Avibo y las DOP de Gran Canaria y Lanzarote. Las referidas entidades habían acudido a la información pública de la ley. En un ambiente distendido, el Gobierno y el sector agrario compartieron las propuestas y mejoras a la ley. En esencia el sentir de todo el sector agrario de Canarias es que la nueva Ley del Suelo es positiva y mejora claramente la gestión de lo agrario en el suelo rústico. Dos factores de coincidencia general. Se simplifica, racionaliza y actualiza la ley. En nuestro caso, suprimiendo las calificaciones territoriales y los proyectos de actuación territorial, que bloqueaban sin ninguna utilidad las tramitaciones en suelo rústico, al margen de su situación alegal al invadir competencias municipales. Excelente que los ayuntamientos, en el marco del plan y las leyes, asuman sus competencias en el suelo rústico. Donde se producen actos con licencia, actos con comunicación previa y actuaciones exentas de ella. Hemos llegado al absurdo de entender que se precisaba licencia hasta para plantar y regar. El sistema se civiliza, trasladando a comunicación previa las actividades naturales del mundo agrario. La ley razona y entiende que la sociedad agraria es responsable para asumir estos actos. Los demás se sujetan a plan, norma y licencia. El aspecto más novedoso de la nueva ley en lo que a lo agrario afecta es que legaliza los “usos complementarios”. Obviamente, para que existan se requiere del principal, o sea, el agrario. Nuevamente todos los sectores ven la conveniencia de permitirlos, ya que refuerzan las economías agrarias con nuevos usos ligados al turismo, al comercio, la restauración, las visitas, etc. Diversifica y amplía las economías agrarias y, lo que es fundamental en las agriculturas desarrolladas, incorpora servicios de mayor valor añadido, que permiten crear en el campo nuevas rentas que corrijan el diferencial relativo con las retribuciones urbanas. Lo hemos repetido en esta columna, señalando que dichos usos se permiten en toda Europa y Bruselas nos subvenciona hasta con el 75%, las inversiones ligadas a ello. Hoy no podemos hacerlo. Los proyectos de ley son mejorables. Todas las acciones agrarias soportadas en esta nueva ley deberán impulsar el empleo, la cuota de autoabastecimiento, que en Canarias es del 10% y debemos elevarla al 20% en 10 años. El campo sin uso no se sostiene, ni el paisaje ni el medio ambiente. Nuestros bosques y pinares y espacios naturales, sin mantenimiento y uso, tampoco. Es estratégico el refuerzo de la actividad agraria, no solo con la Ley del Suelo, sino con la RUP y el REF. Existe ya en Canarias la nueva agricultura, de la que hablamos en el título de este artículo, que estuvo reunida con el presidente del Gobierno para pedirle más comprensión que subvención. Esperamos que con el desarrollo de la nueva ley podamos ajustar las necesidades del agro y sus sectores, y de paso mejorar las tramitaciones y bajar los impuestos, defecto que reiteran todas las leyes actuales.

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