Permíteme que insista, pero cuando el río suena agua lleva. Permíteme que insista, y que me huela a bomba en diferido; que prefiera no desactivar las alarmas y que, aún cuando en el PP juran que en ningún caso se establecerá un techo sobre el que aplicar la bonificación del 50%, en fin, qué quieres que te diga, la duda empapa, no es fácil sacudirse la sensación de que tienen ganas de meter tijera al descuento de residente y acabarán haciéndolo. Permíteme que insista, pero los desmentidos pesan bastante menos que la carta que el Ministerio de Fomento ha remitido a las agencias de Baleares; documento en el que, al parecer, algún artista puso por escrito la ministerial intención de establecer una cuantía máxima bonificable, esto es, fijar un techo al descuento para los queridísimos contribuyentes de Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla. Permíteme que insista, pero escama que en una carta se diga que el Gobierno, en este caso afortunadamente en funciones, baraja limitar el descuento de residente a los viajes de grupo y a quienes viajan con regularidad. Permíteme que insista, pero es que la bola de cristal anuncia que el PP seguirá en Moncloa y ahora queda en el aire que acaben rescatando la carta de autos de la que ahora reniegan; y es que, a la vista está, se pidió alegremente que estudiaran lo de la tarifa plana, se hicieron un lío y, metidos en faena, acabaron estudiando la resurrección por fases de la vieja y tentadora idea de meter mano al descuento. Permíteme que insista, pero por mucho que lo desmientan no resulta fácil quedarse tranquilo, huele mal. Permíteme que insista, pero cuando una carta circula es porque agua lleva.
Permíteme
Permíteme que insista, pero cuando el río suena agua lleva. Permíteme que insista, y que me huela a bomba en diferido; que prefiera no desactivar las alarmas y que, aún cuando en el PP juran que en ningún caso se establecerá un techo sobre el que aplicar la bonificación del 50%
