El corredor burgalés festeja su triunfo con una botella de vino espumoso. / ANDRÉS GUTIÉRREZ
Luis Alberto Hernando ha puesto el listón muy alto en la octava edición de la Transvulcania Naviera Armas. Será muy difícil que otro corredor iguale el triplete que ya ostenta el corredor burgalés.
Pero su triunfo no es fruto de la casualidad. Más bien de la constancia, como el mismo asegura. “Es clave ser constante desde la salida hasta la meta. Hay que llegar a la cima de El Roque con piernas para afrontar la bajada, pero también en la parte de adelante. Es importante cada kilómetro de la carrera”, dijo ayer tras lograr el triunfo, recordando además que las victorias solo llegan con una buena base de trabajo: “El secreto es hacer muy buena pretemporada, entrenar muchas horas y motivado. Yo también veo mucho los vídeos de años anteriores para recordar lo que hay”.
No escondió la emoción que le produjo ver a su mujer y a su hijo esperándole en la línea de meta para entrar juntos. “En cada entrenamiento me había imaginado cómo podía ser la entrada en una meta con Martín en brazos. Ha sido muy emocionante y llevaba muchos kilómetros de la carrera pensando en eso”, relató Luis Alberto, que cruzó el arco con el pequeño Martín en brazos.
La Transvulcania Naviera Armas de este año contó con varias novedades destacadas. Para empezar un cambio en el trazado del recorrido que apenas afectó. De hecho, Luis Alberto aseguró que apenas lo notó y que la organización rozó la perfección.
Otra novedad fue la climatología. Es una costumbre ya que la Transvulcania venga acompañada de un intenso calor, sin embargo ayer hizo fresco. Incluso llovió de manera débil en algunos tramos, por lo que los corredores de las tres modalidades disfrutaron de un tiempo que les ayudó. Que haya hecho más fresco quiere decir que hemos ido más rápido, pero al final el sacrificio es el mismo”, abundó Luis.
Entrada en meta de Ida Nilsson, una desconocida en el trail que ya no lo será tanto. / ANDRÉS GUTIÉRREZ
Ida, inapelable
La sueca se presentó en Transvulcania Naviera Armas siendo una completa desconocida, pero se ha logrado hacer un nombre con el incontestable triunfo que logró en la ultra. “No sabía como podía acabar, había posibilidades de ganar o de no hacerlo. Es mi primera carrera de ultradistancia”, reconoció la espigada y rubia corredora, que hizo alarde de una bendita ignorancia. “Para mi es todo nuevo en las carreras de montaña. El recorrido es asombroso. Llevo diez días en La Palma y he tenido la oportunidad de conocerlo bien. El peor momento fue la bajada, en la que me caí un montón de veces, como demuestran las heridas que se pueden ver. No sabía el tiempo de ventaja que tenía sobre la segunda, por lo que eso mentalmente me generó una incertidumbre que me hizo más dura la parte final de la carrera”, explicó Ida Nilsson, un nombre que habrá que tener en cuenta a partir de ahora en el panorama del trail internacional.
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Ascensión Rodríguez: “El trabajo hecho es muy gratificante”
Fue su bautizo de fuego como responsable del área de Deportes del Cabildo de La Palma y mal no le fueron las cosas: “Llevo viviendo Transvulcania desde hace muchos años, pero estar dirigiendo se hace complejo. Aún así ha sido muy gratificante”.
Cristofer Clemente: “El embajador de la prueba no podía fallar”
“Lo he pasado muy mal durante el recorrido, he vomitado y me he caído, pero le debía a Los Llanos llegar. El embajador de la Transvulcania no podía fallar”, con este saludo tan emotivo llegó a la línea de meta el corredor gomero.
Yeray Durán: “Un abandono siempre es triste”
Después de su última carrera arrastra unas molestias en los metatarsos, por lo que optó por retirarse para evitar sufrir una lesión mayor: “Un abandono siempre es triste, porque no cumples con el objetivo de cruzar la meta, pero es lo mismo abandonar al principio que al final”.
Ohiana Kortazar: “A pesar de ganar, no tuve buenas sensaciones”
“El terreno es duro, pero yo tampoco he tenido las mejores sensaciones”, señaló ayer la ganadora de la maratón, Ohiana Kortazar, quien a pesar de todo dejó a sus rivales atrás en los siete primeros kilómetros de la prueba.
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