el charco hondo

Al otro lado del túnel

A este lado del túnel siempre se ha tenido la idea -absurda, torpe- de que lo que ocurre al otro lado no nos toca de cerca.

A este lado del túnel siempre se ha tenido la idea -absurda, torpe- de que lo que ocurre al otro lado no nos toca de cerca. Durante décadas lo que pasaba al otro lado se digería o recibía como se hace cuando te cuentan cosas de otra dimensión, de un país bien lejano, del más allá, de un espacio-tiempo que no está emparentado con el nuestro. Años atrás la opinión pública -y la publicada- vivió instalada política, social e informativamente en la ficción de que lo que sucedía pasados los túneles de Güímar no iba con nosotros, no mucho. Las cosas que pasan en el sur, fíjate tú, qué fuerte. Con las mesas públicas de decisión y los medios de comunicación a este lado del túnel, en Santa Cruz, las voces del sur se han escuchado históricamente bastante menos que las del norte, extravagancia que ha tenido al motor de la Isla sufriendo un déficit de existencia más que notable. No tenía sentido. No lo tiene. Este periódico lo tiene bien claro, de ahí nuestra reforzada apuesta en el sur. Las administraciones no tanto, y deben. No es de recibo que una autopista del segundo mundo -al límite de lo intransitable- sea la que conduzca al epicentro económico de la Isla. No lo es que accesos o conexiones sigan mal resueltos y peor dimensionados, que la oferta de ocio envejezca más rápido que los turistas o que no se ponga más asunto en los problemas de seguridad de esos municipios. Consta que el Círculo de Empresarios -CEST- está moviendo cielo y tierra para que el sur deje de ser, a ojos de las administraciones, una dimensión o más allá que burbujea al otro lado. Ahora queda que lo entiendan, y que corran con las soluciones, quienes toman las decisiones a este lado de los túneles de Güímar.

TE PUEDE INTERESAR