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Banderas al viento de la historia

La Delegación del Gobierno madrileña lo sabía al decidir su prohibición; sabía que sus argumentos no estaban contemplados en la Ley de 2007

La reciente final de la Champions entre dos equipos madrileños ha hecho olvidar la no menos reciente polémica sobre la presencia en el estadio de la final de la Copa española de las llamadas “esteladas”, las banderas catalanas que incorporan una estrella y un triángulo a la tradicional senyera de la Corona de Aragón, actual bandera oficial catalana de acuerdo con su Estatuto. Una estrella blanca en un triángulo azul o una estrella roja en un triángulo amarillo según las versiones más izquierdistas. Se trata de adiciones del primer tercio del siglo pasado, que nos hacen reflexionar sobre el escaso respeto a la tradición que tienen los nacionalistas. Porque la única bandera tradicional catalana es la senyera, y el añadido del triángulo y la estrella es una invención independentista posterior, que quiere significar que Cataluña es un País junto con los otros Países Catalanes, Valencia y Baleares, cuya futura anexión incorporaría dos estrellas más a la bandera.

La Delegación del Gobierno madrileña, en manos de los populares, prohibió la entrada al estadio de las “esteladas” por “no ser legales, ser partidistas y poder generar conflicto”, usando la no legalidad en un sentido indeterminado, porque dicha bandera no está prohibida por la Ley. Su partidismo no es mayor que el de otras banderas partidistas, y, en cuanto a su capacidad de generación de conflicto, es un juicio de valor no probado. Pues bien, la prohibición fue recurrida y el Juzgado la anuló. La única ley aplicable es la Ley de 11 de julio de 2007 contra la violencia en el deporte. Dicha ley prohíbe la exhibición en los recintos deportivos de símbolos que inciten, fomenten o ayuden a la realización de comportamientos violentos o terroristas, o constituyan un acto de manifiesto desprecio a las personas participantes. Y la sentencia se limita a constatar que no ha resultado probado que la exhibición de la “estelada” produzca tales efectos.

La Delegación del Gobierno madrileña lo sabía al decidir su prohibición; sabía que sus argumentos no estaban contemplados en la Ley de 2007. Antes, durante su mayoría absoluta, el Partido Popular pudo cambiar esta Ley, que es una ley de Rodríguez Zapatero, pero no lo hizo. Y no lo hizo porque los populares siempre defraudan a sus electores y nunca cambian nada cuando llegan al Gobierno. De modo que este asunto nos explica de nuevo los más de tres millones de votos perdidos.

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