La denuncia es un acto importantísimo para el funcionamiento de una sociedad como la nuestra, no se trata solo de una actuación personal de la que nos servimos cuando se produce un ataque contra nuestra persona o bienes. La denuncia es concomitante con la clasificación que hace el legislador de los tipos de delitos que hay, en general la gran mayoría de ellos son de los considerados como públicos; o sea de los que nos afectan a todos y no entran en la esfera íntima de la persona donde es esta la que tendrá la facultad de denunciar o no. Todos estamos obligados a denunciar cuando somos testigos presenciales o directos de un delito, no hacerlo puede ser sancionado, además, existe una obligación moral, un deber social de colaborar a que nuestra sociedad funcione mejor. Denunciar ayuda a que tengamos más medios para luchar contra el mal, lo que no se denuncia no consta y lo que no consta no existe.
Uno de los principales escollos que el ciudadano plantea a la hora de denunciar es que es un acto tedioso y a veces infranqueable porque tienes que acudir de una comisaria a otra o no te la admiten y final es tiempo perdido, pues no: denunciemos, podemos denunciar en cualquier dependencia policial, sea de la Guardia Civil o Policía Nacional, con independencia del lugar en que ocurrieron los hechos y la denuncia debe ser admitida, a no ser que sea pasmosamente claro que esos hechos no son delito, sin embargo, no admitir una denuncia anteponiendo esto debe ser una decisión tomada con mucha cautela porque más vale que sobre que no que falte, al fin y al cabo es una cuestión jurisdiccional, no policial.

