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Felicidad, placer y supervivencia – por José J. Rivero

Este jueves tuve el placer de participar en la sección de Juan Carlos Mateu, en Viva la Radio, e intentamos describir y descubrir aquello que incide directamente sobre nuestra felicidad

Este jueves tuve el placer de participar en la sección de Juan Carlos Mateu, en Viva la Radio, e intentamos describir y descubrir aquello que incide directamente sobre nuestra felicidad. Sin duda, antes de comenzar a hablar de aquellas situaciones que aportan valor a nuestra vida y que inciden directamente sobre nuestra felicidad, debemos partir de la máxima de que todas las personas ansiamos ser felices. Dos objetivos se mezclan en nosotros: por una parte, queremos, ante todo, garantizar nuestra supervivencia, lo que va a dificultar o facilitar nuestro segundo objetivo, que no es otro que ser felices.

Cuando hablamos de garantizar nuestra supervivencia, me refiero a que nuestro cerebro tiende a garantizar una estabilidad. Se siente cómodo cuando cree tener el control de todo aquello que nos rodea. Ello implica que afrontemos el cambio como algo extraordinario y que atenta contra nuestra propia supervivencia.

Al mismo tiempo, necesitamos experimentar la sensación de ser felices, esa sensación fisiológica que pasa por la segregación de diferentes sustancias, entre ellas la oxitocina que se encuentra involucrada en el reconocimiento y establecimiento de relaciones de confianza y generosidad entre personas, lo que hace de la felicidad un proceso compartido.

Además nos encontramos con la dopamina, responsable del placer y la motivación, la serotonina que nos permite aliviar nuestro estado de ánimo y, por último, la endorfina que está relacionada con la felicidad.

Los distintos estudios nos muestran que cada persona debe potenciar aquellas estrategias o competencias vitales que vayan encaminadas a tal fin ya que, de esa manera, se enriquece nuestras vidas.

Como te decía antes, la felicidad no se puede entender como una vivencia individual, aunque es importante partir del crecimiento personal, partiendo de la autoconfianza, la autoestima y el autoconocimiento como elementos fundamentales. Pero es fundamental traspasar la barrera de lo personal a lo colectivo, tender a compartir con el otro. Por lo tanto hay que fomentar las relaciones personales positivas, es decir, las relaciones que nos ayuden a construirnos como personas y que no nos resten satisfacción, ni felicidad.

Por otro lado hemos de comentar que los últimos estudios nos plantean que nuestra felicidad adquiere un valor fundamental cuando incorporamos sentido a nuestra vida, cuando conectamos con aquello que realizamos y hacemos. Como bien afirma Viktor Frankl: “Yo diría que lo que el hombre quiere realmente no es, al fin y al cabo, la felicidad en sí, sino un motivo para ser feliz. En cuanto lo encuentra, la felicidad y el placer surgen por sí mismos.”

[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]*Psicólogo y miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva
@jriveroperez[/su_note]

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