soliloquio

If a were richman…

Me estaba acordando de aquella maravillosa película "El violinista en el tejado" en la que el gran Topol le cantaba a sus sueños que si él fuera rico, bidi bidi rico..., construiría una gran casa con muchas habitaciones en medio del pueblo

Me estaba acordando de aquella maravillosa película “El violinista en el tejado” en la que el gran Topol le cantaba a sus sueños que si él fuera rico, bidi bidi rico…, construiría una gran casa con muchas habitaciones en medio del pueblo. Un magnífico tejado de zinc y buenos suelos de madera. Unas grandes escaleras de subida y otras aún más grandes de bajada. Y otras que no fueran a ningún lado, sólo para presumir. Llenaría mi patio de polluelos pavos gansos y patos para que los vea y los oiga todo el pueblo, graznando muy alto.

Me vino a la memoria por motivos diversos que se iluminaron el otro día cuando yendo en el coche haciendo de chofer con; bisabuelas, abuelas, madres del amor hermoso, mamás y no cabía nadie más, se preguntaron qué iba a ser del que fue Cuartel de San Carlos, les dije que no lo sabía pero que en tiempos de la megalomanía iba a ser una suerte de Palacio para recibir, club de autoridades y otras trasnochadas prosopopeyas. Se quedaron pensando y a viva voz se decían ¿Para eso no hay otros lugares, los de toda la vida? Dije que sí, entre otros; la sede del Gobierno de Canarias, la de la Delegación del Gobierno del Reino de España, la del Cabildo Insular, la de la Casa Consistorial, la Capitanía General de Canarias, la sede de los Puertos de Tenerife… Dijeron ¿Para? ¿Entonces? Todas a la vez ¡Qué receptáculo ni que niño muerto! Yo lo que haría, ella lo que haría y así todas. Les conté que yo lo que haría era un generaciador, o sea, un intercambiador generacional que mezclara bien agitado, a: grandes, enanos y medianos, o lo que es lo mismo, abuelas, niñas y damas o abuelos, niños y caballeros. Se rieron ¡qué idea más divertida! Exclamaron. Sí, dije, en un ala las personas mayores y en el otro las personas menores o personitas, para entendernos una guardería y un Club Grande con un recibidor o recogedor en el cuerpo central, lo propuse hace tiempo pero unos estaban en sus cosas y los otros en las suyas. Lo vamos proponer, quedamos en ello, por si suena la flauta.

La conversación continuó por otros derroteros hasta llegar a difuntos, alguien que iba sentada detrás preguntó por el Cementerio de San Rafael y San Roque. Silencio, hice una gracia y dije “la inmemoria reza, el muerto al hoyo y el vivo al boyo”, silencio, bueno, quería decir que un pueblo que olvida su historia y a sus tumbas, es una pobre aldehuela. ¡Habría que arreglarlo! ¡Sería bello reencontrarnos con la historia! Sí, dijo la copilota, un nuevo y alegre parque, un reencuentro a inaugurar cuanto antes con la banda de música dirigida por el gran Felipe, su director. La divertida dijo, pues a mí me encantaría compartir nicho y mantel en un lugar así; luminoso, florido, visitado, cuidado, pues sí, ahora que lo dices a mí tampoco me disgustaría, dijo la triste. Se podría conseguir si construyeran un tanatorio urbano y el concesionario tuviera que además de vender flores tenerlo arregladito, la que lo propuso dijo que conocía a José el alcalde y que se lo iba a decir, seguro que al pepé le gusta la idea, Cristinita es muy buena niña, todas sonrieron ¿Y los demás? Preguntó la más calma, alguien contestó, el resto en sus peleas, que si tirios que si troyanos, en las moralinas de buenos -ellos- y malos, el resto.

Ya lo dijo Quevedo: “Cuando decimos que todo tiempo pasado fue mejor, condenamos el futuro sin conocerlo”. Soñemos.

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