Parece ser que la cultura de la legalidad poco a poco va ganando más adeptos y se va convirtiendo en un tema recurrente, lo cual no es malo porque termina mostrándonos como la legalidad tiene un matiz importante de cultura, aunque cuando no creemos en la necesidad de esa ley, su fin o causa, difícilmente podemos introducirla en nuestra cultura, o como decía Pitágoras “el legislador debe ser el eco de la razón”, aunque para frases sobre esta cuestión nadie más certero que el filósofo ilustrador francés; Montesquieu, con citas tales como: “las leyes inútiles debilitan las necesarias”, o mi preferida: “una cosa no es justa no porque sea ley, pero debe ser ley porque es justa”.
Para tener una cultura de la legalidad y yendo de la mano de Roy Godson, lo primero que tenemos que lograr es ir a la base para fortalecer y educar a la ciudadanía proporcionándoles conocimientos y desarrollando sus actitudes y habilidades, también el promover e impulsar el acercamiento de la ciudadanía a grupos y organizaciones civiles, los llamados centros de autoridad moral. Además, debemos utilizar de manera proactiva las herramientas y medios de comunicación, exhibiendo al crimen y la corrupción de forma tal que, lejos de elevar el nivel de percepción de la inseguridad o estúpidamente enalteciendo el poder criminal, provoquen el rechazo de la sociedad y difundan mejores prácticas de prevención y promoción de la cultura de la legalidad y por último fomentando entre los policías el cómo y porqué respetar el estado de derecho, para lograr un trabajo profesional y efectivo. Promoviendo nuevas y mejores actitudes para reivindicarse como líderes en la promoción de la cultura de legalidad en la comunidad.
