En la delgadísima línea que separa el rumor de la noticia hay vecinos, periodistas y simpatizantes socialistas que aseguran haber sido testigos de las evoluciones de un objeto misterioso que, según ellos, sobrevoló ayer el Puerto de la Cruz. Casi setenta años después del incidente de Roswell, que abrió las puertas a los expedientes equis, hay quienes hablan de un triángulo negro, de un objeto con forma de plato, del candidato socialista a la presidencia del Gobierno de España e incluso, como ya ocurriera en Levelland, Texas, en 1957, de una pieza brillante con forma de huevo. Descartados triángulos, platos y huevos, los especialistas en avistamientos apuntan que quien ayer cruzó la Isla a la velocidad de la luz fue Pedro Sánchez. Las crónicas son tan sorprendentes como desconcertantes; pero sí, se está en condiciones de garantizar que Sánchez y los macetas que le desorganizan sus campañas electorales pulverizaron la velocidad de la luz programando un paseo por el Puerto a las 12.30
-alemanes e italianos siguen preguntándose quién es el que les estrechó la mano- y una visita al Astrofísico a las 13.30 -a la vista está, lo cuadró para compartir un rato con militantes y simpatizantes, ¿qué mejor sitio para animarlos que el Observatorio, y al mediodía?-. Rematando el desaguisado, Sánchez también convocó un acto en el Alfredo Kraus, a las seis de la tarde, amarrando así que a la gente no le diera tiempo de acercarse al salir del trabajo. Son unos genios. Improvisan. Tropiezan. No es la primera vez que el aún secretario general sobrevuela las Islas a la velocidad de la luz, de su poca luz. Sánchez no ha pasado por Canarias. Sánchez ha pasado de Canarias.

