Desde la fundación de la Alianza del Pacífico, y el Mercado Común del Sur (Mercosur) los latinoamericanos conocen de “brexits”, pues varios líderes de sus países y de Estados Unidos intentaron destruirlas. Este último, al verse perjudicado a la hora de negociar, creó el bloque Nafta exigiendo “brexits“ a cambio de mejores condiciones bilaterales, lo que muy pocos líderes latinoamericanos aceptaron por prebendas, y otros fundaron bloques regionales opositores a Washington solo por protagonismo, por lo que el proyecto estadounidense fracasó.
Como hoy en la Unión Europea (UE), muchos latinoamericanos nunca vieron beneficios en estos bloques, siendo ello caldo de cultivo para que totalitarios autoproclamados escépticos crecieran por doquier, y afirmando que estas uniones quitan derechos, promovieran “brexits” en la Alianza del Pacífico y el Mercosur, con apoyo de un Estados Unidos bajo mandato de los Bush, y la Venezuela del extinto Hugo Chávez.
La Alianza del Pacífico no pudo ser debilitada pues China y Japón se asociaron, pero el Mercosur si, pues sus socios fueron presionados por Bush y Chávez quien, tras fracasar el Nafta, creó la Unasur. Extorsivo bloque regional que condicionó sus regalos a “brexits” a diestra y siniestra dentro del Mercosur y la Alianza del Pacífico.
Y si bien también fracasó, la fractura persiste por la actitud cambiante de los presidentes argentinos Menem, Duhalde (ambos pro Nafta), y ambos Kirchner (pro Unasur); la política especulativa de los brasileños Lula y Rousseff, el uruguayo José Mujica y el boliviano Evo Morales, llevando el sueño de los fundadores del Mercosur, de copiar la otrora exitosa Comunidad Económica Europea (1985), a ser solo un pasaporte común y una dividida negociación ante mercados externos, mientras nazionalismos (si, con z) encabezados por lideres sin escrúpulos, usan el descrédito de estos bloques plurinacionales para, hasta sin “brexits”, mantener muros.
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