Si existe un momento del año que esperamos con especial ansia ése es, sin duda alguna, las vacaciones. Sea en verano o en inviernos las personas queremos poder dedicar nuestro tiempo a hacer otras cosas. Así que, poco a poco, a lo largo de los meses previos llenamos nuestra agenda de muchísimas actividades que realizar.
No te has dado cuenta de que tienes todo tan planificado para no aburrirte que no das pie a la sorpresa o, mejor, a la espontaneidad de dejarte llevar por la sorpresa. Cuando pienso en todo ello recuerdo la celebérrima cita de John Lennon: “la vida es aquello que te pasa mientras estás haciendo planes”. Pero, ¿sabías que el aburrimiento es necesario en algunas ocasiones?
El tiempo libre tiene una ventaja ya que fomenta la creatividad. En realidad la fomenta la necesidad de luchar contra el aburrimiento porque la monotonía facilita en nosotros la activación de la motivación y que nos movamos en la búsqueda de situaciones que adornen nuestra vida.
Pero, además, esto se lo trasladamos a nuestros hijos en verano. Para que no se aburran, los metemos en un montón de actividades, hechas a medida sin permitirles la capacidad de la espontaneidad para generar la creatividad de tener un día aburrido en casa.
Quizás no lo recuerdas, pero en más de una ocasión tuviste un día absurdo donde no hacías nada en casa. Eso te movía a planificar nuevas metas y situaciones. Tenemos la extraña sensación de que todo lo que no está cubierto y planificado se convierte en un tiempo improductivo, sobre todo si están por medio nuestros hijos e hijas. No nos damos cuenta de que, en ese aspecto, la mayor rigidez es nuestra pero si los estimulamos y acostumbramos a potenciar esos espacios vacíos son capaces de improvisar.
Es una de las características de la creatividad, dado que esos entornos rígidos con soluciones prefabricadas no aportan valor, por muy divertidos que los planifiquemos. Por esa razón corremos el riesgo de que las cosas a las que dedicamos mucho tiempo en preparar pierdan valor.
Entiendo que, quizás, lo que te propongo no esté de moda pero debes intentar dejar tiempo al aburrimiento para que, gracias a la creatividad y a la capacidad de innovar y crear nuevas cosas te acostumbres a ganar esa batalla.
Es importante, incluso, entender que el tiempo libre nos permite averiguar nuestros gustos y aptitudes, es más, es importante que lo potencies en tus hijos e hijas, ya que sólo desde esta perspectiva podemos generar hobbies. Recuerdo que, en ocasiones, algunos momentos de mis veranos me centraba en dedicar algunas horas a profundizar en la música o en el deporte. En estas incursiones pude descubrir aquello que realmente me apetecía hacer y con lo que disfrutaba.
Además todo ello favorece que busquemos personas con las que compartir el tiempo, los llamados amigos y amigas. Sin duda alguna lidiar con el aburrimiento nos hace crecer como personas.
*Psicólogo y miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva
@jriveroperez
