Si el domingo se confirma que los de Pablo Iglesias ganan al PSOE (no solo en votos; también en escaños, ojo), la caída en desgracia de los socialistas provocará un efecto dominó, arrastrando a Ciudadanos al pantano donde habita la tribu de los prescindibles. El Juego de Tronos de Iglesias va a degenerar en un juego de llaves. Una secuencia-efecto bola de nieve dejará a los de Albert Rivera en cuarta fila, bien lejos de la centralidad política, más espectadores que actores principales. En diciembre los de Ciudadanos fueron firmes candidatos a ser la llave, pero ahora es diferente. En el margen derecho del río no van a sumar escaños suficientes. Si a diferencia de lo que hicieron meses atrás esta vez los socialistas mueven bien las fichas -de forma que, con su abstención, el Gobierno eche a andar dependiendo de los escaños del PSOE-, el manojo de llaves pasará de Ciudadanos a los de Sánchez. Es la única baza que queda a los socialistas, un escenario que condenaría a Ciudadanos al limbo, al planeta de lo prescindible, a las arenas movedizas del voto inútil, a despertar cualquier lunes siendo un apéndice. Descartado que el PSOE apoye a Podemos -no lo harán, porque a ojos de los socialistas eso sería tanto como cerrar las sedes del partido y entregar las llaves a los de Iglesias-, solo resta una combinación posible, un Gobierno del PP en minoría apoyado desde fuera por el PSOE. Rajoy ganará, pero haber alimentado a Podemos les va a pasar factura, y cruel. Gobernar con Podemos in vigilando y con los socialistas llave en mano va a tener al PP con la lengua fuera. Será una legislatura envenenada. Que el manojo de llaves cambie de manos tiene a todos hechos un manojo de nervios.
