soliloquio

Pim Pam Propuesta

El que fue candidato por el pesoe a la alcaldía de Madrid y que fue defenestrado por los ex suyos y por alegre, el socialista Carmona parece por esto y por aquello mas infantil que un cubo de los del kinder, si el de nosotros en vez de esta elucubración o falacia, nosotros: "pim pam propuesta...", lo coreaba alborozado una y otra vez cual gentil pregonero político de su partido y de sus sagradas ideas.

El que fue candidato por el pesoe a la alcaldía de Madrid y que fue defenestrado por los ex suyos y por alegre, el socialista Carmona parece por esto y por aquello mas infantil que un cubo de los del kinder, si el de nosotros en vez de esta elucubración o falacia, nosotros: “pim pam propuesta…”, lo coreaba alborozado una y otra vez cual gentil pregonero político de su partido y de sus sagradas ideas.

Pues sí, este tertuliano político profe concejal economista, y, con toda seguridad pandereta de la tuna de su facultad, tenía y parece tener amigos de toda suerte, es más lo tiene por conveniente para el desarrollo de su quehacer político, lo que no es de extrañar en España, donde cabe casi todo.

El caballerete Carmona, el pudoroso y amable donde los haya, fue pillado hace unos días in fraganti conversando jovialmente con uno de los mejores artistas del “Circo de Ali Babá”, el que pasa unos días a la sombra por delitos presuntos. Así arranca, transcripción literal, la plática de: “Antonio Carmona (A): Don Luis, eres el más grande. Luis Pineda (L): (ríe) Después de ti, querido amigo (ríen) pero grandes somos, ¿eh? que conste, oye, Antonio, ¿qué tal te llevas con la… titiritera, con la concejala esta?

A: Eh…, no tengo relación con los concejales, tengo relación directamente con la alcaldesa, pero…, pero he pedido su dimisión miles de veces, o sea que debe de tener una opinión de mí como parecida a la que tengo yo de…
L: Como cariñosa (se ríen). Bueno, oye, pues te cuento, si quieres, yo creo que tengo una cosa muy, muy singular y muy… en fin, para que ruede su cabeza porque a mí me parece que merece la pena que lo haga. Eh, te lo, te lo cuento muy rápido. Bueno, claro que con un ejemplo como este igual me encarcelan también (se ríen). ¿Eh? Bueno, bueno, que… Bueno, dicho esto, nosotros desde hace casi un año, eh… después del éxito… ¿tú, tienes tres minutos? No, no quiero más.
A: Sí, sí, por supuesto, yo tengo lo que sea para ti. A partir de ese momento, Pineda le cuenta un problema que tiene para realizar Consumeralia -feria de Ausbanc- “en la plaza de Callao con una carpa de la hostia”. “Pagamos unas tasas de la hostia, yo dije que adelante, aunque sea por joder a la Botella porque parecía que nos quería echar cobrándonos dinero, ¿no? Y aun así, pues lo hicimos y fue un exitazo”, pero el actual Gobierno municipal le pone problemas: “En septiembre, ya con la gente de Podemos, pues presentamos la documentación, los planos. Bueno, cada día nos pedían más cosas, macho, un detalle, ya exactamente cómo va a ser, quién va a hablar, de qué cada tema, o sea, vamos, es que ni Stalin, ¿no?”.

Carmona se ofrece a ayudarle en ese tema y en la compra de una antena de radio: A: ¿Te puede llamar la concejala de Cultura nuestra, que es muy amiga mía? L: Totalmente. A: ¿Te parece bien? L: Vale, que me llame y yo le doy… Lo digo porque la rematáis. Porque es el tema de consumo de cláusula suelo, de preferentes, de Bankia, ¿me explico? A: Vale, vale, uno más, perfecto, por supuesto… A: Oye, te va a llamar, te va a llamar, la concejala de Cultura, ¿vale? L: Oye, que me llame por el móvil, de tu parte. A: Vale. Oye, eh… que te quiero ¿eh? Que lo sepas”. Fin de la supuesta conversación por el celular. Te quiero vida mía, te quiero noche y día, solo vivo para ti… Es más, yo tengo lo que sea para ti.

¿Qué le parece? ¿Vale todo? ¿Es Don Luis un vecino cualquiera, uno más? ¿Se puede ser aún más cínico? No hombre no, ya está bien de la canallocracia que nos cantó Rubén Darío en las Letanías de nuestro Señor don Quijote: “De rudos malsines, falsos paladines, y espíritus finos y blandos y ruines, del hampa que sacia su canallocracia con burlar la gloria, la vida, el honor, del puñal con gracia, ¡líbranos, señor!

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