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Sindicatos de capa caída

La cadena RIU ha decidido retirar la demanda contra el comité de empresa del hotel Oasis en Maspalomas (Gran Canaria) por los daños sufridos como consecuencia de la huelga que la plantilla de ese establecimiento hizo hace un par de años.

La cadena RIU ha decidido retirar la demanda contra el comité de empresa del hotel Oasis en Maspalomas (Gran Canaria) por los daños sufridos como consecuencia de la huelga que la plantilla de ese establecimiento hizo hace un par de años. El hotel alegó, en su denuncia, las graves pérdidas que tuvo al tener que desviar a los clientes a otros hoteles. 733.000 euros pedia el establecimiento hotelero al sindicato FSOC. Finalmente, la cadena ha preferido retirar la demanda para recuperar el diálogo y el ambiente de cordialidad. Algo que, en muy pocas ocasiones, se ve por parte de los sindicatos. La denuncia de la cadena hotelera provocó la inmediata salida a la prensa de la organización sindical que acusó a los empresarios de atacar el derecho a la huelga. Lo peor de todo esto es que, al final, los sindicatos se piensan que a quien hace daño es al empresario y en este caso concreto se dañó no solo a la imagen del destino, que quedó por los suelos, sino también a los propios trabajadores.

Durante esta crisis hemos visto de todo. Trabajadores amenazados por los propios sindicatos si decidían optar por ir a trabajar en lugar de hacer huelga y perder el jornal de un día de trabajo. Malas caras. Mal ambiente. Acusaciones de mal compañero, cuando el derecho a la huelga es tan igual que el derecho al trabajo. Nadie puede cuestionar que un empleado acuda a su puesto de trabajo, sobre todo cuando quien cuestiona tiene asegurado su puesto de trabajo por ser liberado sindical. Nadie puede cuestionar que ese empleado en concreto se beneficie de las ventajas laborales conseguidas durante la lucha sindical, como no se cuestiona que todos los españoles nos beneficiemos de las decisiones de un Gobierno, lo votemos o no. Es inaudito tener que oír esto, cuando todos los que hemos pasado por un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y somos muchos, hemos visto como los sindicatos hacían listas. Cosas como ésta han provocado el descrédito de las organizaciones sindicales que ahora se enfrentan al fin de los convenios sectoriales, donde las negociaciones son entre empresario y trabajadores. La distribución de delegados en función de la representatividad de cada sindicato ha variado, con lo que las ayudas sindicales también mermaran. Y es que los sindicatos, como los políticos, también tienen que reciclarse.

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