Marcos era el más joven ingeniero de la familia Peraza Oramas, en la que destacaban su hermano José, que era de caminos, y César, que lo era de montes e incluso llegó a ser mi profesor en la ETSIMO de Madrid. No obstante Marcos me llevaba diez años de ventaja en la vida física y en más cosas, pero coincidimos en la administración forestal en 1966. Él como ingeniero de montes en el Distrito Forestal, al igual que sus parientes Don Leoncio y José Antonio Oramas, y por mi parte tuve la suerte y oportunidad de ser contratado por el Patrimonio Forestal del Estado (PFE) en la etapa de Francisco Ortuño ya en Madrid. Marcos y yo veníamos de trabajar en una empresa de explotaciones forestales, Paneles Copaco,mitad belga, mitad canaria y que nunca culminó en La Laguna por razones diversas.
Lo cierto fue que Marcos participó entonces en el Distrito, al igual que José María Galeán, hasta que nos unimos a trabajar juntos en el ICONA, constituido en 1972, un organismo al que tuve que concursar. De administrar las fincas consorciadas en Tenerife, La Gomera y El Hierro, así como las propiedades forestales estatales en Tenerife entre las que destacaba la de Cumbres del Realejo Bajo, con el guarda Pedro González y con una superficie de 500 has., una vez ingresado me encargó José Miguel González, flamante ingeniero jefe del recién creado Icona, la administración medio ambiental forestal de las islas de La Gomera y El Hierro. Aquello fue otro mundo y me marcó profesional y políticamente.Con Marcos compartí algunos deslindes forestales y algunos legados, como los del Conde del Valle de Salazar que administró su tío Leoncio, así como algunos proyectos como la red de senderos por el valle de Taoro auspiciados por el inquieto hotelero portuense Enrique Talg. A Marcos le gustaba la historia forestal, como a mí, y nos dedicamos a escribir cosas relacionadas con los montes de las islas, cada uno en su zona. Personalmente me dediqué y concentré en los Parques Nacionales como el Teide y Garajonay. También Marcos fue profesor de matemáticas en la escuela de Peritos Agrícolas donde estudió mi mujer el acceso a la ULL para mayores de los 25 años, al igual que su prima Guillermina. A las dos se les notaba sus raíces agrarias.
Marcos y su esposa Carmiña sufrieron con la marcha inesperada de su hijo. Eso les marcó y por ello nunca me olvidaré de cuando saludé a Marcos un día que caminaba por la avenida de Anaga, después de jubilado, y nos abrazamos. ¡Descansa en paz!
Recordando a Marcos Peraza Oramas
Marcos era el más joven ingeniero de la familia Peraza Oramas, en la que destacaban su hermano José, que era de caminos, y César, que lo era de montes e incluso llegó a ser mi profesor en la ETSIMO de Madrid. No obstante Marcos me llevaba diez años de ventaja en la vida física y en más cosas, pero coincidimos en la administración forestal en 1966
