El no querer ser uno mismo, es el causante oculto de tantos problemas de ansiedad, conflictos y complejos. Vivimos en una sociedad bombardeados de valores impuestos a los que nos adaptamos para ser aceptados llegando así, a vivir guiones escritos por otros. El miedo al rechazo, a no ser aceptado y a hacer el ridículo, hace que le demos extrema importancia a la opinión de los demás. Intentamos ser del agrado de todos dejándonos la vida en ello sacrificando incluso, nuestra esencia. Nos ponemos una máscara y nos disfrazamos en función de las expectativas que los demás puedan tener de nosotros y, no nos damos cuenta que, cargar con este disfraz es cargar un peso innecesario que pasa factura. Cargamos la mochila que llevamos a la espalada de decisiones y acciones en contra de nuestras ideas, principios y valores y, todo esto hace mella. El vivir aparentando ser alguien diferente es, aparte de frustrante, un desgaste emocional importante y una bofetada a nuestra autoestima ya que haciendo esto, te estás avergonzando de quien realmente eres. Inconscientemente te estás dando mensajes tipo: “no te muestres tal y como eres porque es detestable, nefasto y vergonzoso”. Por diferentes razones, muchas veces no vivimos acorde a como somos de verdad llegándonos a alejar de nosotros mismos. Lo cierto es que, nunca podrás ser tú mismo si primero, no te conoces, comprendes y aceptas.
1- Conecta con tus valores y analiza si son heredados o realmente crees en ellos. Que te hayas educado con unos valores, no quiere decir que sean los que tú consideras válidos.
2- Busca tus fortalezas, talentos, habilidades y pasiones. Con el tiempo pueden cambiar al igual que la definición de ti mismo pero, nunca dejes de buscarlas y sobre todo, potenciarlas.
3- Analiza tus debilidades (físicas y emocionales) sin avergonzarte de ellas. Debes aceptar lo que no puedas cambiar de ti y mejorar lo que sí. Al fin y al cabo, el conjunto de nuestras virtudes y defectos es lo que nos hace auténticos y únicos.
4- Pon en marcha tu visión e imagina como quieres ser en la vida. Solo así conocerás, en función de que principios debes de moverte.
5- “Acepta que a veces serás paloma y otras estatua”. Los que para muchos es tu mayor defecto para otros, será una de tus grandes virtudes. Siempre, existirá quien te critique por lo tanto, mostrarte tal y como eres, es la mejor opción. Es la única manera de asegurarte que quien permanece a tu lado, merece la pena. Da igual si son uno, dos o tres. Lo realmente importante es la calidad más que la cantidad.
6- Defiende y argumenta tus opiniones. No se trata de intentar convencer al otro. Tan solo, de defender la visión que tienes sobre el mundo y respetar la de los demás. Con esta actitud proyectarás una imagen de seguridad hacia los demás y ganarás confianza en ti mismo.
6- Asume tus errores sin vergüenza. No existen ni los superhéroes ni las super-woman. Aceptar que somos seres imperfectos y que como tales, tenemos el derecho de equivocarnos, hará que puedas vivir con libertad y no siendo preso de tus miedos.
7- Desarrolla tu propio estilo. No imites. Se tú mismo. Ser diferente te hace único y atrae a los demás. Si te esfuerzas por ser alguien quien no eres en realidad, nunca serás feliz.
8- Ser uno mismo no justifica los malos comportamientos que atentan contra la dignidad de otros. ¡No te confundas!
9- Como dijo Erich Fromm: “Estamos tan preocupados intentando ser que no tenemos tiempo para gozar del simple hecho de ser”. Somos nosotros los que decidimos cortarnos las alas y perder la libertad de ser para, convertirnos en lo que los demás esperan que seamos. Como siempre, tú decides.
tamaraconsulta@gmail.com
