Cristiano Ronaldo y el periodismo

Hace unas semanas, una noticia era portada de telediario y tenía un tratamiento exhaustivo en todos los medios de comunicación: Cristiano lanza a un lago el micrófono de un periodista

Hace unas semanas, una noticia era portada de telediario y tenía un tratamiento exhaustivo en todos los medios de comunicación: Cristiano lanza a un lago el micrófono de un periodista. Vaya por delante mi manifiesta animadversión por el futbolista portugués. No me cae bien. Percibo en él una actitud prepotente y chulesca, impropia de alguien que se dedica a un deporte que debería estar caracterizado por el fair play y donde el ser figura del mismo implica convertirse en el espejo donde se miren muchos niños, aparte de ser una persona que ante sus propios fallos reacciona culpando siempre a otros y esbozando sonrisas de victimismo. Dicho esto, quiero manifestar públicamente que me posiciono de parte del señor Ronaldo. Creo que hay un tipo de periodismo que ha ido degradando esta profesión. El enunciado que dijo un famoso director de periódico: “Que una verdad no estropee una buena noticia”, le ha hecho un flaco favor a esta actividad. Da la sensación de que hay barra libre para decir cualquier cosa, por grave que sea, de aquellos que están marcados por la popularidad que conlleva el desarrollo de su trabajo. Y parece que no hay necesidad alguna de constatar la verdad de las noticias que se están dando, aun siendo conscientes del daño moral y familiar que pueden generar. Por lo visto, el ser famoso implica que se pueda decir de ti lo que se le ocurra a cualquier desalmado. Es el tributo que hay que pagar. Y eso sólo lo pueden valorar en su justa medida los que han tenido que sufrirlo en sus carnes, los que han tenido que mirar a la cara a sus hijos diciéndoles que eso es falso. ¡No hay derecho! En la misma crónica, el redactor afirmaba que había sido un gesto feo que dejaba a Cristiano en mal lugar, para a continuación decir que el periodista quizás no tenía culpa alguna, que el problema era el medio de comunicación que representaba, Correio da Manha (Correo de la Mañana), al que el propio redactor definía como “nauseabundo”, que se salta las mínimas reglas de la decencia humana y, por supuesto, de la deontología profesional (sic). Vamos, que aquí somos tontos. El periodista y el medio de comunicación lo que buscaban era provocar, para lograr una reacción de este tipo y así ganar portadas escandalosas. ¡Repugnante! Terminaba la noticia diciendo que “Cristiano hizo muy mal tirando ese micrófono al lago…”. Estoy de acuerdo. Tenía que haber tirado también al periodista. Deja ver…

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