el charco hondo

Cucaña para las bases

Inspirados por las tres leyes de la robótica, de Isaac Asimov, los guionistas de Yo, robot construyeron una historia en la que los robots emergen como mano de obra eficiente y segura

Inspirados por las tres leyes de la robótica, de Isaac Asimov, los guionistas de Yo, robot construyeron una historia en la que los robots emergen como mano de obra eficiente y segura. Años después, en julio de 2016, algunas voces del PSOE canario -igualmente inspiradas por los relatos del escritor estadounidense- proponen un relato en el que las bases se conviertan en un ejército de robots, programados para pronunciarse sobre cualquier materia a la velocidad de la luz. Yo, base. Yo, militante. Corren tiempos exigentes para los militantes socialistas. Formar parte de las bases del partido es duro. En cualquier momento pueden consultarte cualquier cosa. Están tardando en instalar en las sedes una cucaña para que, cual bomberos, los militantes bajen deprisa cada vez que salte la alarma de las consultas. Bip, bip, bases a la cucaña, emergencia, consulta; ¿cree, querido militante, que debemos abstenernos en la investidura de Rajoy? En esa dinámica, algunos socialistas canarios piden que las bases se pronuncien sobre la Ley del Suelo, un ejercicio que dada la complejidad del anteproyecto obligaría a los militantes a suspender sus vacaciones para encerrarse a estudiarla. Cariño, debemos suspender el viaje a Galicia con los niños, tengo que pronunciarme sobre la Ley del Suelo. La familia, atónita, pediría explicaciones. Soy base; yo, base, me debo al partido. Así no. Tienen que dejarse de juegos florales (como apelar a las bases) y posicionarse cuando y donde realmente deben. Más les vale aportar algo. El PSOE no puede ausentarse del debate sobre el modelo de gestión del territorio. Si lo hace, si se desentiende, cuando lleguen las elecciones no tendrán cucaña por la que bajar y salir a la calle.

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