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Dos vías de ronda

Necesita con prioridad la Isla cerrar el anillo insular por el noroeste y también por otro noroeste cerrar la vía de ronda de La Laguna. Las vías de ronda son infraestructuras “democráticas e inteligentes”. Son “democráticas” porque no discriminan a nadie y favorecen a todos por igual. Mejoran la accesibilidad y movilidad de todos. Abren el norte de la Isla al sur y el norte de La Laguna a la Isla. Son canales de distribución económica. Son “inteligentes” las rondas porque reducen las distancias en tiempo. Reparten los beneficios económicos y sociales de la movilidad. Impulsan los cascos urbanos a su interno al expulsar el tráfico de paso. El cambio de circulación de “árbol a anillo”, multiplica la capacidad viaria de la red en su conjunto.

Las virtudes de las rondas señaladas para estas dos vías acentúan su carácter prioritario sobre otras obras, máxime en tiempos de “crisis sistémica” y de recursos limitados. Para ello es preciso además evaluar los costes reales de implantación, los de mantenimiento y el plazo efectivo de su puesta en servicio.

El cierre del anillo insular iría desde la vía abierta por el puente de Erques, en Guía de Isora, hasta su cierre en El Tanque. Hoy, la vía local de cierre tiene un tráfico de 3.000 vehículos al día y 23 kilómetros de recorrido. La variante propuesta ofrece un trazado de 16 kilómetros con 4 de túnel. El coste previsto de 320 millones de euros, dada la geología local, elevará el cierre del mismo a no menos de 450 millones, con 100.000 euros/kilómetro/año de coste de mantenimiento de vía y no menos de 4o 5 millones de euros de mantenimiento de túnel al año. Esta vía, de elevado coste y prestaciones, reduce el tiempo de acceso en 20-25 minutos y reconfigurará el tráfico insular, con los claros beneficios inducidos señalados.

La vía fue diseñada en épocas de gloria y no permitiría hoy su rediseño, salvo que asumiéramos un plazo de “gestión ambiental” de la nueva vía, no inferior a 8/10 años. Ello no quita que alternativamente pueda mejorarse el cierre del anillo, actuando en dos tiempos. A través de rectificar la vía actual, con una inversión de 40/50 millones, capaz de soportar, en elevado estándar de seguridad, 12.000 vehículos al día, contra los 20.000 de la variante. La opción propuesta de operar en dos tiempos nos permitiría tener la vía rectificada en dos años, contra los 6/7 años de la variante del túnel.

En general, técnicamente el sistema viario y sus soluciones están razonablemente abordados en Tenerife. Sin embargo, se produce un curioso fenómeno, donde Gobiernos autonómico, insular y municipal hacen la guerra por su lado. La vía de ronda noroeste de La Laguna, cerraría el casco, desde la carretera de Tegueste a la rotonda del aeropuerto por el sur. Está incorporada en el Plan Territorial del Sistema Viario del Área Metropolitana de Tenerife, redactado en el 2006 por el Gobierno de Canarias, y que el Ayuntamiento de La Laguna se resiste a incorporar en su PGO, lo cual es imposible. Obligada legalidad al margen, sería análoga a la realizada por su costado este, con 4,5 kilómetros de recorrido al pie de la Mesa Mota, La Atalaya y El Boquerón. Precisa un túnel de unos 200 metros para llegar a la carretera de Tegueste y abriría a la Isla las zonas de Tegueste, Tejina, Valle Guerra y Bajamar-La Punta. Contra lo que muchos dicen, ofrece muy escaso nivel de impacto sobre suelos agrarios y ganaderos y una correcta implantación en el paisaje. La Laguna no estará completa sin ella y su apertura realiza la operación “democrática e inteligente”, que reclamamos para ella al inicio.

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