El jueves 23 de junio los británicos decidieron en referéndum sobre el denominado Brexit que el Reino Unido salga de la Unión Europea. Con una participación del 72%, los partidarios de romper con la UE lograron el 52% de los votos, frente al 48% obtenido por quienes -abanderando el Bremain- defendían permanecer.
A raíz de lo ocurrido, desde la madrugada del viernes 24 de junio Gran Bretaña, las instituciones comunitarias, los gobiernos del espacio común europeo y las bolsas de todo el mundo vivieron una sacudida, abriéndose así un periodo de incertidumbre que estará muy presente en el día a día de los ciudadanos y de las economías.
El proceso de retirada del Reino Unido será complejo. No será fácil para los británicos. No será sencillo para países que, como es el caso de España, tienen en Gran Bretaña y en los británicos uno de los pilares de su economía. Pero si alguna región no será ajena a las turbulencias que dicho proceso va a generar, esa es Canarias, con especial incidencia en la isla de Tenerife.
Este año llegarán a la Isla cerca de dos millones de turistas británicos. En el caso de Tenerife, uno de cada tres turistas procede del Reino Unido, a lo que cabe añadir que lo hacen con un índice de repetición del 80%. Los datos resumen con nitidez la relevancia de ese mercado y lo mucho que está en juego.
El desarrollo de Canarias -y particularmente de Tenerife- está enormemente ligado a la apuesta que desde hace décadas los británicos hicieron por nuestra oferta turística. Ingleses, galeses, escoceses e irlandeses creyeron en Tenerife, en Canarias. Apostaron por nuestro destino. Optaron por nuestra planta alojativa, por nuestros paisajes, por nuestras playas, por la oferta de ocio y descanso que les ofrecimos desde las Islas.
Creyeron, apostaron, optaron y repitieron, año tras año, de generación en generación, como así lo demuestran las estadísticas que miden la fidelización. En esta dirección, los británicos han sido un cliente sólido,masivo, central y fiel, fidelidad que ahora los tinerfeños -los canarios- debemos devolverles.
El pasado martes, cinco días después de conocerse la decisión de abandonar la Unión Europea, en nuestro Archipiélago se anunció la creación de un grupo de trabajo para hacer un seguimiento a los efectos económicos inherentes a la salida del Reino Unido de la Unión Europea y evaluar sus consecuencias.
La iniciativa, que protagonizarán patronales y sindicatos, es bienintencionada, pero insuficiente. Canarias no puede limitarse a evaluar los efectos. Siendo necesario analizar los problemas, lo es aún más impulsar soluciones e ideas que nos ayuden a mantener al Archipiélago tan cerca de los británicos como lo ha estado desde las primeras décadas del siglo XIX. Precisamente, ahora que los ciudadanos de Gran Bretaña despiertan a unos años inciertos, ahora que algunos gobiernos europeos proponen castigar a quienes han decidido abandonar la Unión, Canarias debe dar un paso al frente para hacer llegar toda nuestra hospitalidad a los británicos, que han tenido y seguirán teniendo en nuestras Islas, en Tenerife, su casa.
Tenerife y Canarias deben demostrar reflejos, capacidad de reacción. Es necesario trasladar cuanto antes a los ciudadanos del Reino Unido que aquí los recibiremos con los brazos más abiertos si cabe. Es imprescindible decírselo y, sobre todo, ser los primeros en romper la atmósfera de recelo que el Brexit ha generado.
En esta dirección, la reacción del Cabildo de Tenerife merece ser aplaudida. El Cabildo Insular ha sabido interpretar con la velocidad que se requería la situación y se ha puesto manos a la obra, anticipándose y manifestando que están con los cinco sentidos en un asunto en el que la Isla se juega mucho.
El presidente de la corporación insular, Carlos Alonso, puso a su equipo a trabajar sobre la marcha y eso ha permitido a la Isla, ir un minuto por delante. Su actuación para contrarrestar los efectos del Brexit pone de relieve que la capacidad y la visión política del Cabildo han ido por delante de la del Gobierno de Canarias. El Ejecutivo autonómico debe tomar nota y acelerar una iniciativa de similares características para el conjunto de la Comunidad Autónoma.

