Cuentan, quienes sí saben de eso, que el encéfalo acoge el llamado circuito de recompensa, encargado de gestionar o equilibrar las cosas que interesan al individuo y las que resultan de interés para el colectivo. Ahora sabemos qué parte del cerebro puede ayudarnos a ser mejores personas. Un equipo de psicólogos de Oxford ha concluido que una zona concreta de la corteza cingular se ilumina con los comportamientos pro-sociales.
Escribe Pablo Romero que para llegar a estos resultados utilizaron un escáner de resonancia magnética que midió la actividad cerebral en treinta y un voluntarios, comprobando que, efectivamente, un área particular del cerebro es la única que se activa en el aprendizaje de decisiones que benefician a otras personas, al colectivo. A miles de kilómetros al sur de Oxford, el Círculo de Empresarios de Gran Canaria no ha descubierto absolutamente nada, ni ha mostrado interés por las conclusiones a las que han llegado estos psicólogos; pero sí ha hecho un llamamiento a los grupos parlamentarios animándoles a que eliminen de la Ley del Suelo la Comisión de Ordenación del Territorio y el Medio Ambiente. Esa comisión o cualquier órgano que herede sus funciones -recalcan-. El Círculo, que aglutina a los grandísimos patrimonios de la Isla, rechaza que siga existiendo en Canarias un organismo que supervise la legalidad de los planes e iniciativas urbanísticas, o que pueda emitir informes preceptivos y vinculantes -queda en el aire la sensación de que, aunque no lo pongan por escrito, lo que en realidad rechazan es que siga existiendo en Canarias un organismo llamado Gobierno de Canarias-. Es poco probable que cuando se pronuncia en estos términos al Círculo se le ilumine la corteza cingular.
