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el charco hondo

La cosa está fea

Cuando se activa hace que el dispositivo pierda prácticamente toda la conectividad que tiene predeterminada, no permite hacer llamadas, tampoco recibir mensajes, y así un muy largo etcétera

Cuando se activa hace que el dispositivo pierda prácticamente toda la conectividad que tiene predeterminada, no permite hacer llamadas, tampoco recibir mensajes, y así un muy largo etcétera. Éstas y otras cosas pasan cuando un pacto de Gobierno (verbigracia, el de Coalición con el PSOE) entra en modo avión. En telefonía móvil, y en política, todo tiene sus ventajas e inconvenientes. Que a raíz del pronunciamiento de la Ejecutiva socialista sobre la Ley del Suelo el ambiente en el Consejo de Gobierno haya entrado en modo avión tiene la ventaja de que así el pacto ahorrará la batería que está necesitando para sobrevivir a este capítulo; el problema es que la pelotera ha sido de tal calibre que el dispositivo que da cobertura al acuerdo entre Coalición y socialistas se ha dejado bastante conectividad por el camino. En el PSOE no están por limitarse a firmar la Ley del Suelo. Creen que les va la vida, las siglas, el espacio, la posición, el discurso y las urnas en marcar distancias, definir un relato diferente, introducir cambios que hagan girar la ley a la izquierda. De ahí la contundencia de la declaración de la dirección socialista sobre el anteproyecto; y también de ahí que este último fin de semana el pacto haya vivido sus horas más difíciles, más cerca de saltar por los aires que de sobrevivir al Consejo de Gobierno de ayer. La cosa estuvo fea. Sigue estándolo. En CC no quieren que les toquen el anteproyecto, y en las filas socialistas es mayoritaria la opinión de que entre el suelo y el cielo hay margen para recolorear la ley bandera de Clavijo. El pacto está, ahora sí, tocado. El ambiente se ha enrarecido. La atmósfera ha cambiado. El futuro de este pacto ha entrado en modo avión. La cosa está fea.

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