El PP respira, se baja de la cama, piensa, desayuna, argumenta, queda para almorzar, maniobra y cena como si aún tuviera mayoría absoluta; y así no hay manera. Este año no echa a andar porque para el sistema nervioso, político y emocional del PP la anterior legislatura (la del último absolutismo) no ha terminado. Mientras el marianismo no entienda que ya no tiene mayoría no hay forma. Han subido a la superficie de una realidad diferente creyéndose en la anterior, contando con que hay que apoyarlos por decreto ley, sí porque sí o porque sus palmeros así lo exijan, amén. Deben poner los pies en el suelo. Sacudirse la incomodidad que les genera escuchar a otros. Dar pasos atrás. Comprender que en una mesa de negociación se gana tiempo perdiéndolo. Escribe con razón David Trueba que el PP, lastrado por sus pecados, no está en condiciones de imponer razones a los socialistas, pero reivindica que se procuren acciones razonables para reconstruir la situación y avanzar; si no se les ocurren -advierte- es porque piensan poco. Paradójica e incomprensiblemente, también los socialistas respiran, bajan de la cama, quedan para almorzar y callan como si el PP todavía tuviera mayoría absoluta. El PSOE debe dejar que el peso del guion caiga sobre Rajoy, sí, pero poniendo sobre la mesa un documento de regeneración política y presupuestaria. Caso de no aceptarlo el PP, suya y no de los socialistas sería la responsabilidad de lo que está pasando; y, sobre todo, de lo que no está pasando. Y lo que está ocurriendo es que España respira, se baja de la cama, observa y transcurre en un desgobierno -desinversión, parálisis- que, entre otros males, está destruyendo el empleo de gente que respira, baja de la cama, sufre y no queda para almorzar.
Respiración asistida
El PP respira, se baja de la cama, piensa, desayuna, argumenta, queda para almorzar, maniobra y cena como si aún tuviera mayoría absoluta; y así no hay manera
