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Crónicas de agosto

Agosto es el mes de la Candelaria y bueno para viajar a pesar de la masificación turística.

Agosto es el mes de la Candelaria y bueno para viajar a pesar de la masificación turística. También es idóneo para escribir especialmente después del desayuno, ya que la mente está despejada de problemas, y el clima te ayuda a la inspiración. Por la temperatura y el viento, por la luz y la humedad, por la presión, el color de la vegetación y por el paisaje, ya que puede contemplarse el mar Atlántico que baña la costa y el Teide que lo controla. Asimismo por los aguates y los mangos, por las mariposas y los pájaros. Se nota la calidad climática y paisajística del valle de Taoro.

En este año de 2016 el mes arrancó muy apurado, ya que en la noche del día primero tuve que subir hasta Aguamansa para leer, otro años más, el Pregón de las Fiestas del barrio que dediqué a los Mineros del Agua de la citada zona agraria, en el límite de los espacios agroforestales. La semana siguiente se estrenó con los XXXI Juegos Olímpicos de la historia del planeta que se celebraron en la América del Sur, en Brasil. Algunas tardes y otras tantas noches las pasamos ante la nueva televisión para disfrutar de las competiciones olímpicas de casi todas las disciplinas, con especial atención a los equipos donde participaron las féminas españolas.

El panorama mundial y el turismo en Canarias nos ocuparon también algún tiempo, así como los incendios forestales de La Palma y de la península, al igual que el retraso en la formación del nuevo gobierno español. En otro sentido algunos acontecimientos familiares de diverso tipo. Uno, triste, por el fallecimiento de la tía María Luz, y otros,resultaron emotivos por los aniversarios del natalicio del amigo Juanma (53 años), y del matrimonio de Paca e Isidoro (49 años). Valoramos agosto como un buen mes para preparar el otoño y la lectura, que como el agua, es fuente de vida. Por eso me gusta acudir a periódicos, revistas y libros, es decir leer a los demás. Llamativa la entrevista de Carmelo Rivero a Olga Cerpa, como también excelente el artículo de Vargas Llosa sobre los dragones de Indonesia o el de los aforismos de Wagensberg. Por otra parte la serie que inauguró Juan JoséMillás, dedicada a los jóvenes, me llevó hasta el Caribe a la hora de aplicar la definición que hace del “joven peligroso” que se queda los viernes en la casa, para leer Madame Bovary. Me recordó a dos jóvenes, hermanos, franco-griegos, que leían a Voltaire y a Platón en sus excursiones turísticas por Cuba. Se lo pasaron en grande y a lo mejor serían un buen ejemplo para entender la complejidad de lo complejo.

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