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¿Discutes en pareja?

Cuando decidimos consolidar una relación de pareja cada uno de nosotros genera expectativas que tienden a cumplir una máxima: queremos una relación de pareja feliz

Cuando decidimos consolidar una relación de pareja cada uno de nosotros genera expectativas que tienden a cumplir una máxima: queremos una relación de pareja feliz. Ello implica, en primer lugar, entender que es importantísima la actitud que yo decida mantener ante esta nueva realidad. Sin duda es indispensable para generar un vínculo sólido donde ambos rememos en la misma dirección.

Piensa que uno de los elementos fundamentales en todo plan de vida viene marcado por nuestra actitud ante dicha situación. Por ejemplo, si uno de los dos es derrotista por experiencias pasadas y decide aventurarse en esta nueva situación, puede que los miedos tomen posesión, es decir, que nos plantearemos aventurarnos con el freno echado, ya que no quieres sufrir. Esto hace que corramos el riesgo de que la pareja vaya a distinto ritmo, lo que descompensa la relación produciendo un desgaste en uno de sus miembros.

Esta situación es un problema muy común en las relaciones de pareja dado que parece que delegamos la responsabilidad de nuestra felicidad en la otra parte. Esta delegación puede ser tan intensa que, incluso, terminamos culpabilizando a la otra persona si la relación no va como tus expectativas planteaban en un principio.

John Gottman es uno de los profesionales que más tiempo ha dedicado al estudios de la relaciones de pareja. Sus grandes descubrimientos plantean que la solución a los diferentes problemas que atraviesa la vida en pareja está más cerca de cada uno de nosotros de lo que realmente pensamos.

Los diferentes estudios demuestran que todos contamos con las competencias que nos ayudan a gestionar adecuadamente los problemas de pareja. La dificultad estriba, por ende, en que olvidamos aplicarlos o simplemente no potenciamos dichas habilidades en nuestro día a día.

Las relaciones, en general, cuentan con el conflicto como elemento central de construcción de la misma. Sin embargo estamos tan poco acostumbrados a visualizar el conflicto como algo positivo que acudimos al termino discusión o pelea para definirlo, con lo que ello implica tanto a nivel emocional como mental. Es importante que comiences a meter esta nueva forma de gestionar cualquier relación en tu vida, entendiendo que existen diferencias en criterios y en la forma de entenderla.

Los diferentes estudios llegan a la conclusión de que la forma en la que se inicia la discusión de conflicto va a predecir su final, es decir, si estamos enfadados y la ira modula mis pensamientos esto hace que abordemos temas no relacionados con el objeto real de la discusión y saquemos a relucir temas más difíciles, lo que hará más complejo que se solucione. Esos temas complejos no deben abordarse en situación de conflicto. Lo ideal es que la pareja potencie la comunicación y se aborden cada cierto tiempo aquellos temas que a alguna de las partes le genera dificultad y que, normalmente, son más complejos.

*Psicólogo y miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva
@jriveroperez

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