A la tercera, la vencida

Pues sí, a la tercera, va o toca la vencida. De esta forma, hasta se podría titular ya cualquier crónica referida a lo que está aconteciendo desde el pasado mes de diciembre 2015 en las Cortes Generales.

Pues sí, a la tercera, va o toca la vencida. De esta forma, hasta se podría titular ya cualquier crónica referida a lo que está aconteciendo desde el pasado mes de diciembre 2015 en las Cortes Generales.

No me gusta frivolizar con los asuntos que suponemos serios, pero como diría un buen amigo que todavía anda haciendo cierres por nuestras redacciones: “Me lo ponen a la vista y fuera del cajón”. No es tampoco, mi afán, no gusto, igualmente, de ello, el querer alarmar; sin embargo, se han percatado ustedes de que ya, entre los hoplitas y ciudadanos del callejeo, corre la sensación de que España camina con o sin gobierno. Pues sí, no exagero, es así. El curso 2016-2017, comienza. Me lo recordaba este jueves un buen amigo, sabio en la docencia, de esos que han contado con la suerte de llevar más de 50 años en las hermosas lides de la docencia, me decía que “sea como sea, el curso siempre comienza, porque los protagonistas, los alumnos, están esperándonos. La sociedad ha puesto la confianza en la familia escolar y nosotros, maestros y profesores, nunca fallamos, a pesar de las inclemencias de todo tipo”. Es así, con gobierno en funciones, sin presidente proclamado, y sin… lo que sea, esta semana que viene los Colegios recibirán con todo lujo de agasajos, sonrisas y felices deseos a sus preciosas majestades los alumnos.

De lo escrito hasta ahora, solo me preocupa una cosa. Bueno, me preocupan otras muchas, pero relacionadas con el comentario dominical que estoy ahora dejando a través de mi teclado, una especialmente. Y es, que caigamos en la costumbre y la pasividad. Es decir: ¿Si tenemos gobierno, pues bien, y si no también? No, las consecuencias serán, y ya están siendo, meramente nocivas para la totalidad de la sociedad española. Pensemos, no solo en los presupuestos, sino incluso en que hay una generación de jóvenes, de niños, y de adolescentes, que ya están siendo afectados por la falta de talante político de nuestros representantes públicos –y perdón por el insano atrevimiento del calificativo-, pero, unos y otros, a un lado y otro de la cámara baja, se lo están ganando a pulso, quienes llevan más de nueves meses acudiendo a la Carrera San Jerónimo, no se sabe aún a qué. No solo no son capaces de llegar al consenso merecido, con la sencilla abstención, sí por España, pero sobre todo por los españoles, sino lo que es peor, caen ahora en la simplonería de dedicarse a matar el tiempo, haciendo proclamas casi de mitin sobre cajón, mientras el pueblo, que ha puesto sobre ellos la confianza de decisión para seguir levantando a todo un país, ve cómo a final de mes cobran –seguro-, pero todo sigue igual. No quiero pensar lo que puede sentir más de un parado, deseoso de encontrar el trabajo merecido, por sus conocimientos y actitudes, pero aún sin trabajo. Ese parado, qué puede estar pensando de todas y cada una de sus señorías, las que llevan sentándose en la cámara baja desde el pasado 20 de diciembre de 2015, y aún lo siguen haciendo sin llegar a permitir el que España cuente con un Presidente del Gobierno.

Tampoco quiero pensar cómo los jóvenes pueden ahora valorar a la clase política, esos quienes dedican sus horas de trabajo a desempeñar cualquier cargo público, o sencillamente lo que pueden reflexionar en torno a cualquier ideología. Es obvio, será desengaño. Eso sí, ya han conseguido algo. Los políticos que aún no han tomado la decisión fácil y sencilla, la de dejar que un gobierno se cree y arranque con una nueva legislatura, esos sí han creado una noticia, que más tarde, dentro de muy poco, será un tema para la lección de una quincena, o quién sabe, de un trimestre, han logrado un largo tema que se titulará, seguro: “El primer año en el que España estuvo sin Gobierno”. Felicidades lo han conseguido. Lo positivo de todo esto, con o sin ellos, es que todo sigue su curso, hasta el curso que en unos días comienza.

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