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el charco hondo

La última pieza

Si es que así ocurrió, debió ser una melodía que los músicos conocieran bien, ya que en los últimos momentos se hizo la oscuridad y el barco estaba completamente inclinado.

Si es que así ocurrió, debió ser una melodía que los músicos conocieran bien, ya que en los últimos momentos se hizo la oscuridad y el barco estaba completamente inclinado. En la línea que separa la verdad de la leyenda, se dijo que siguieron tocando hasta que las aguas se tragaron el transatlántico, los valses, las marchas y el ragtime. Resucitando a la orquesta del Titanic, los protagonistas del desgobierno de Estado tocan a diario, ora en los salones, ora en cubierta, ora puertas adentro, ora puertas afuera, mientras al país se le multiplican las bocas de agua, cada vez más inclinado hacia una recaída presupuestaria para la que no habrá botes de rescate suficientes. Al igual que los componentes de la orquesta, los líderes que están oxidando a este país hacen que la música suene sin parar; pero, lejos de dar un ejemplo de valentía, coraje y resistencia, a diferencia de los músicos los dirigentes de los principales partidos siguen tocando (desafinando) por ignorancia, incapacidad y estupidez, ajenos al naufragio que están provocando, desentendidos de los líos a los que nos están arrastrando.

Rajoy y Sánchez son solo la punta del iceberg, lo que se ve, pero idéntica responsabilidad tienen las direcciones de PP y PSOE, inmensa masa de hielo bajo la superficie, legión de cargos orgánicos que no saben, quieren o pueden dar un puñetazo sobre la mesa para exigir un cambio de partitura o, caso contrario, que se vayan a casa. Si se castiga al país con otras elecciones los partidos están obligados a resetearse, a modificar el repertorio, cambiar a los compositores, sustituir a los líderes que tienen al frente de sus orquestas. Sánchez y Rajoy son ya más problema que solución. Si no echa a andar esta legislatura deben tocar la última pieza e irse a casa.

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