Hoy quiero compartir contigo un protocolo fácil de recordar que puede ayudarte a gestionar de forma inteligente tus emociones:
R de RESPIRAR: en el momento en que la emoción se manifieste, introducir oxígeno en tus pulmones va a facilitar laregulación la química de tu cuerpo.
A de ACEPTAR: la represión de la emoción puede resultar negativa y, por tanto, reconocer que se está manifestando es el primer paso para gestionarla.
N de NOMBRAR: aunque no estemos seguros de qué emoción o estado de ánimo se está manifestando, es interesante ponerle nombre porque de esa forma, a un nivel inconsciente, ya empezamos a “hacerla nuestra”.
E de ESPERAR: el clásico “contar hasta diez” es una aportación recogida por esta fórmula dado que esa breve espera nos ayudará a tomar el control de la situación de manera más “ecológica”.
R de REVISAR: ¿Revisar qué? Pues muy sencillo: el diálogo interno que hemos tenido en los últimos instantes y que ha sido, en definitiva, el detonante principal del estado emocional. Esta unión intrínseca entre lo que me digo y cómo me siento es la base de la Inteligencia Emocional.
B de BUSCAR UNA ALTERNATIVA: la conclusión lógica extraída del paso anterior es que si deseo cambiar mi estado de ánimo tendré que empezar cambiando lo que me estoy diciendo sobre eso que está pasando.
A de ACTUAR: recuerda que la palabra emoción proviene de “e-movere”, o sea, es “algo que me mueve a la acción”. Esto pasa así con cada una de las emociones básicas: la alegría, a repetir lo que me ha causado placer; la tristeza, a retirarme para reconstruirme; el miedo, a huir para buscar un sitio seguro; la ira, a restaurar el valor que creo que está en peligro; el asco, a no introducir en mi organismo una sustancia dañina; la sorpresa, a mantenerme alerta ante un cambio brusco en el entorno.
www.andresbrito.com
