En enero de este año escribimos un artículo sobre la resiliencia, porque creímos importante reflexionar sobre lo que estaba ocurriendo en nuestro país. Por eso, sin ningún tipo de dudas, estamos y seguimos viviendo momentos complicados repletos de cambios, además de actitudes que merecen un minucioso análisis. Por eso retomamos, con permiso de nuestros lectores, el mismo tema porque nos parece oportuno traerlo a colación una vez más.
El camino recorrido hasta ahora en nuestra nación y en la política ha sido mayoritariamente positivo gracias a todos los ciudadanos de todas las ideologías, en cuanto hemos librado una dura batalla en la que los grandes problemas sociales sido nuestra prioridad pensando en todos los ciudadanos que viven en este país. Pero es verdad, sin permitirnos triunfalismos ni dejarnos llevar por la rutina, porque no nos podemos permitir que existan muchas personas pasándolo mal, y este debe ser nuestro objetivo principal de nuestra actividad política; solucionarlo.
No es hora de discusiones y reproches, sino más bien de diálogo y consenso que nos ayuden a todos a dar los pasos necesarios para no echar por tierra lo logrado hasta ahora. Esto es mérito de toda la ciudadanía. De todos los españoles y españolas, que han sido los grandes impulsores de la recuperación de nuestro país, de su economía, y de las medidas que se han tomado por el gobierno de la Nación.
Estamos viviendo momentos delicadísimos en donde la integridad de nuestra nación, la recuperación económica y la creación de trabajo, y los compromisos internacionales pueden verse muy afectados por no saber, sobre todo algunos, llegar a consensos que la ciudadanía nos exige a los políticos.
Para nosotros la política es sentimiento y referencias. Hay que hacer un esfuerzo por hablar de estos dos principios, porque de no hacerlo no se invierte la evidente curva de degradación política, que no favorece a nadie sino a los antisistemas y populistas. Debemos reinventar la política, esforzándonos y acercándola al ciudadano y apostando, de una manera decidida y real, por la transparencia y el deber de servir al ciudadano.
Los partidos constitucionalistas y resultados de las elecciones del pasado mes de diciembre y junio, están obligados a estar a la altura de las circunstancias y no es posible ni aceptable la sinrazón de un líder como es el del partido socialista, no de toda la organización, que practica el no por el no.
Nos guste o no, todos hemos tenido que pasar por algún tipo de adversidad en cualquier ámbito y faceta de nuestras vidas. Es ahí, ante estos contratiempos que puedan ocurrir, donde tenemos que ser capaces de resistir y sobreponernos, y les aseguro que se puede. Claro que se puede. Soy cirujano de profesión y conozco miles de casos que servirían como ejemplo de lo que les hablo, y en algunos procesos se trata de procesos equiparables.
¿La clave?; La actitud positiva. Esto se traduce en la habilidad de crecer, madurar e incrementar la competencia de cara a circunstancias adversas de la vida, superarlas y salir de ellas fortalecido e incluso transformado, como bien definió K. Gordon en 1996.
En eso consiste la resiliencia, en la capacidad de las personas para sobreponerse a periodos de dolor emocional y traumas. En este sentido, todos estamos expuestos a este tipo de adversidades, nadie se libra de las desgracias porque el azar juega y mueve fichas por nosotros, nos guste o no.
La sicología positiva habla de la resiliencia como la entereza que va más allá de la resistencia y en donde se establecen unas etapas: equilibrio que enfrenta a la tensión, el compromiso y el desafío, la superación, la significación y la valoración, la positividad de sí mismo, la responsabilidad de sí mismo y, por último, la creatividad. A pesar de los acontecimientos, por muy malos que estos sean, nos permiten una proyección de futuro en donde compromiso, control y reto van de la mano. Compromiso, control y reto que algunos utilizamos de forma positiva para aportar nuestro grano de arena a las circunstancias que nos ha tocado vivir y que se contrapone con el empeño de otros en amargar a sus semejantes quizá por algún complejo de inferioridad, porque no son capaces de realizar sus propios proyectos o simplemente porque no conocen otra forma de vivir.
Por eso, los animo a ponerla en práctica con responsabilidad a la política actual española porque será una buena manera de construir desde la adversidad y aprender de las dificultades y así seremos capaces de ver el lado positivo de todo lo que nos ocurre. Recuerde que el optimista tiene siempre un proyecto; el pesimista, una excusa. Intenten estar en el primer grupo… la vida será más apasionante.
Tenemos que reinventarnos.
