En la carretera

San Miguel de Geneto, un camino que se hizo pueblo

Este viernes 23 de septiembre, compartí mi pregón con los vecinos y amigos de San Miguel de Geneto, creo que este fin de semana mi columna sobra y lo que les aporto es lo que pregonamos durante los 45 minutos que mantuvimos un bien aprovechado tú a tú, todos los vecinos, empleando como espacio este pregón, del que les dejo un resumen

 

Este viernes 23 de septiembre, compartí mi pregón con los vecinos y amigos de San Miguel de Geneto, creo que este fin de semana mi columna sobra y lo que les aporto es lo que pregonamos durante los 45 minutos que mantuvimos un bien aprovechado tú a tú, todos los vecinos, empleando como espacio este pregón, del que les dejo un resumen. Con ello, quiero celebrar nuevamente que San Miguel de Geneto, vuelve a decir “Viva San Miguel Arcángel”: “Decirles que cuando la Comisión de Fiestas, y su presidenta Cristo López, me propusieron llevar a cabo este pregón, recordé que llevo realmente unido a San Miguel del Geneto más de 30 años. La suma es sencilla, 20 años de matrimonio con una genetera, o nieta de un precioso matrimonio que se afincó en Geneto, y 10 de noviazgo entre ambos, mi mujer y yo, sí son 30 años. No son muchos, obviamente, pero sí son suficientes para ir viendo que el amor de aquellos que llevan ligados a esta tierra generación tras generación, es grande, y eso es evidente, cuando se vuelcan no solo en elevar y loar el nombre de San Miguel, sino también hacerlo durante todo el año cuando cualquier vecino necesita de ellos.

Siempre me ha gustado desde niño, quizás por defecto profesional, probablemente desde aquellas edades tempranas ya lo sentía, mezclarme con la gente que me rodea y además convivir con ellos. Varias veces estuve en un San Miguel de Geneto muy distinto a este del siglo XXI, antes, incluso, de venir a La Laguna a estudiar a la Universidad. Había venido, lo recuerdo perfectamente, porque mi padre me traía por el camino de San Miguel de Geneto, a un taller, del que no recuerdo su nombre, para que le reparasen su Seat 1430. Desde aquel entonces me llamó la atención el espacio que se recorría en profundidad hasta el fin de este hoy barrio que primero fue pueblo, y cuya única vía principal era un camino, el que ha ido creciendo con el tiempo.

De esta forma, probablemente, toda esta carga de interés me llevó a trabajar en un proyecto que comencé ahora hace dos años y que titulé como el pregón de hoy: ‘San Miguel de Geneto, un camino que se hizo pueblo’.

En este trabajo, lo primero que hice fue profundizar, de alguna manera, en el topónimo, en la palabra que denomina a nuestro pueblo, Geneto. Lo hice, y lo ratifiqué recientemente, a través de uno de los mejores estudios de topónimos que existe en Canarias, el elaborado por un gran geógrafo, Doctor Honoris Causa de nuestra Universidad de La Laguna, don Leoncio Afonso, quien por cierto recientemente ha cumplido sus merecidos 100 años. Él en su gran trabajo propone que el término Geneto, con el que se nombre a dos importantes espacios geográficos de San Cristóbal de La Laguna, San Miguel de Geneto y San Bartolomé, tiene su origen etimológico, con total seguridad, de los primeros conquistadores de origen francés, o muy relacionados ellos con la cultura francesa, que bautizaron esta zona como ‘Les Genétes’, las retamas. Indagando en ello, y habiendo recientemente visitado a don Leoncio Afonso en su 100 cumpleaños, tuve la ocasión de corroborarlo con él, quien además me señaló que en cualquier enciclopedia francesa a la que acudamos, podemos hallar dicha etimología. Así lo he hecho, y lo he ratificado, aparece y se señala que hay dos tipos de retamas, la española o común Spartium Junceum, junco de espartos, que se empleó para hacer suelas de zapatos o estropajos para un uso doméstico, y la Cystius Scoparius, que se entiende como la especie empleada como fibra para escobas. Por ello, siguiendo el sabio conocimiento de don Leoncio Afonso, sé que lo acertado es entender que los primeros conquistadores denominaron a nuestro pueblo Los Genetos, todavía no San Miguel, por el hecho de estar enormemente poblado de retamas, como lo sigue estando. Por cierto, un aroma del que se puede disfrutar  todo el año, sobre todo bien temprano, tras una noche  de lluvia o de fresco sereno genetero.

También me ha llamado la atención siempre, desde el punto de vista cristiano, el hecho de que haya dos ermitas, cercanas y otras más próximas en pagos aledaños a los nuestros. Consultando a un buen amigo, hombre de historia, otro ilustre canario, Antonio Tejera Gaspar, nuestro célebre historiador, especializado en buscar el sentido de lo canario, me puse a buscar el sentido a dos cosas, una la existencia de nuestras ermitas, y otra la aparición aquí de San Miguel, en este sentido aún, lo he de decir, sigo trabajando.

En los archivos del Cabildo, así como en los de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, se señala como el primer genetero reconocido a don Guillén Castellano, siendo este además, uno de los seis regidores que nombrara el Adelantado tal día como un 20 de octubre de 1497, con una toponimia en aquel entonces que era la de probablemente, Heneto, o Haineto, o Feneto, toponimias con las que aparece en diferentes documentos el nombre de nuestro pueblo, Geneto, como también nos ha corroborado don Leoncio Afonso.

Juntamente, y estando vinculado al crecimiento de San Cristóbal de La Laguna, siendo considerada como uno de los municipios relevantes en aquel entonces para la corona castellana, también fue esparciéndose y creciendo nuestro pueblo, Geneto, que gracias a su camino, vía de unión norte-sur de Tenerife, desde La Laguna, de alguna forma, fue ampliando su población, poca así y todo por aquellos siglos, y adquiriendo enorme importancia por su agricultura y ganado. Es en aquel momento en el que don Alonso Fernández de Lugo y sucesores, comienzan a establecer el reparto de la tierra a los diferentes señores pertenecientes las familias nobles de la época, castellanos, genoveses y portugueses, especialmente. En nuestro entorno de San Miguel de Geneto, o San Miguel de Las Viñas, establecen ellos sus casas, palacetes y casas de campo, y en ellos sitúan sus capillas familiares o ermitas dentro del espacio que conllevaban otras construcciones también de la casa, como lo eran los hogares, más humildes, de la servidumbre. En el Pago de Geneto, así, se establece la que luego se llamó, Ermita de San Miguel Arcángel, para ofrecer culto a los señores dueños de las tierras y a las familias que para ellos trabajaban. Posteriormente, y durante ese mismo siglo, gracias a la expansión de Geneto, en su crecimiento agrícola y ganadero, y convirtiéndose casi en uno de los mayores graneros de La Laguna, y la Isla, la población comienza a crecer, y el templo se abre a ella, siendo nuevamente la Ermita  de San Miguel  de Las Viñas, el centro neurálgico del credo en este pago, para los dueños de las tierras y para los ya más de una centena de habitantes que poblaban en ellas.

¿Pero  cómo llegó el San Miguel, el retablo, a nuestra Ermita de Geneto? Una de las explicaciones que se dan, la descubro recientemente, cuando la Parroquia de San Miguel de Geneto y su pueblo, consiguen emprender la restauración del Retablo de San Miguel de Geneto, retablo enormemente deteriorado, pero que supo la parroquia y su pueblo sabiamente conservar y salvaguardar, puesto que como una vez escuche a un amigo sacerdote, el retablo de San Miguel Arcángel puede tener  igual valor patrimonial, o  más, que la propia Ermita. Y es bien  cierto. Pero, así y  todo, previamente, había hallado años anteriores en diferente documentación este posible origen que quiero destacar, y el que me ratifica la restauradora que llevó a cabo la recuperación de nuestro retablo. Según nos señala este retablo perteneció, a buen seguro, a otro mayor que debió estar probablemente en otra Ermita lagunera, a buen seguro en algunas de las Ermitas colindantes con la Plaza del Adelantado. Aún no he encontrado el dato certero, pero lo que sí está datado ya es que la fundación de la Ermita de San Miguel de Geneto se le atribuye, siguiendo documentos cabildicios, a don Salvador Lezur de la Torre. En su origen el altar debió estar presidido por este retablo, donde luce majestuosamente la imagen de San Miguel. Ciertamente, les debo decir, me cautiva, y espero lograr encontrar cuál fue el verdadero origen y primera ubicación de este retablo, al que he tenido la suerte de ver  recuperado, y ver la cara de felicidad de todos los geneteros y geneteras, cuando se han encontrado con el verdadero retablo, el verdadero San Miguel  Arcángel de más de 300 años, ya sin betún ni repintes. Este retablo, junto con la ermita, un cáliz de 1707, y la campana de 1900, que replica en su campanario, hacen que este edificio sacro nuestro de San Miguel de Geneto nos haga sentir orgullosos de poder seguir conservándolo, puesto que es además una edificación protegida por las entidades culturales por su patrimonio artístico y arquitectónico.

No quiero irme sin decir que hoy cuando leía cómo se anunciaba el comienzo de nuestras fiestas en la prensa, entre otros periódicos en el rotativo El Día, recordé que en estas tierras de Geneto también vivió un ilustre periodista, don Leoncio Rodríguez, fundador de La Prensa, y por ende del hoy Grupo de Comunicación El Día. Y recuerdo cómo una vez, su sobrino don José Rodríguez, el que durante muchos años fue editor y director de este rotativo tinerfeño, me comentó que guardaba algún artículo, anuncio, sobre las Fiestas de San Miguel de Geneto cuando él era pequeño, me lo enseñó, y uno de ellos aún lo conservo, con agrado y gran ilusión, decía: Día 27, a las 10 de la mañana, función religiosa en honor a San Miguel. A las 12, procesión de dicho santo. A continuación, corrida de sortijas, y gran partido de luchas canarias, y bailes en el Casino de dicha localidad, amenizado por una orquesta.

Hoy, nuestras Fiestas se siguen celebrando gracias a la ilusión y pasión de unos vecinos que con plena seguridad quieren unirse a mí, tras la lectura de este pregón, con el que quedan aperturadas las Fiestas de San Miguel de Geneto, diciendo un Viva San Miguel Arcángel, y Viva los Geneteros, gracias y buenas noches”. Bueno, arrancan las Fiestas San Miguel Arcángel, aquí en La Laguna, en Geneto.