tribuna

Si ‘dios’ fuera locutor y viera un ovni

En los pasillos de la SER se decía que Iñaki era dios. Y era dios. Un día Vicente Ferrer entró en Radio Madrid y fue de la mano de Iñaki hacia el estudio. Cuando se marchó el de Anantapur, Iñaki me dijo, “este sí es un santo”

En los pasillos de la SER se decía que Iñaki era dios. Y era dios. Un día Vicente Ferrer entró en Radio Madrid y fue de la mano de Iñaki hacia el estudio. Cuando se marchó el de Anantapur, Iñaki me dijo, “este sí es un santo”. Y yo le recordé que a él, allí mismo, todos lo llamaban dios. En contra de su fama y estilo de alguien que nos habla con ese don de elocuencia que le ha hecho, en efecto, un periodista mayestático, en su estancia en la Isla, este jueves, todo aquel que se le acercó comprobó al Iñaki desconocido, atribulado por los problemas íntimos de la salud de una hija casada con un paisano que vive en Lanzarote, y dichoso de ver las cosas a su alrededor, hablar con gentes y mirar por la ventana las escenas cotidianas de la vida.

En una ocasión, convocó a su equipo a salir a la terraza de la radio. Era muy temprano en sus madrugones célebres para hacer Hoy por hoy. Quería que vieran salir el sol. Tenía una frase convincente: “Esto es de riguroso estreno”. ¿Se puede con 74 años seguir trabajando como si el tiempo no pasara? Le dijo a Fran Domínguez, para una entrevista que ustedes podrán leer, que no se explica cómo, pero es así. ¿Te acuerdas del ovni?, le dijimos. “¡Claro!, volábamos a China en una expedición con los reyes, y aquella luz se posó media hora.” Se le acercó Fernando Menis, con la noticia de que estaba nominado para competir por un auditorio en Múnich. Cuando Iñaki supo que el arquitecto buscaba la piedra filosofal de la acústica, se rindió y dejó el ovni a un lado. ¿Qué es saber? “Preguntárselo todo”, me dijo.

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