Tengo la deformación personal de la sistemática. De manera que sólo entiendo aquellas cosas que son capaces de responder a un esquema lógico, incluso con los límites propios de las ciencias sociales. Asistimos a un cambio de época, lo sabemos porque lo sufrimos económicamente. Hoy nos centramos en dar una visión de los estadios de “evolución democrática” en la España posfranquista, alumbrados por la casuística canaria, que ahora están tan al día.
En nuestra tesis nos encontraríamos con tres estadios de evolución, que llamamos sucesivamente, protocapitalismo, capitalismo de amiguetes (el crony capitalism inglés), y capitalismo democrático. En la configuración de ellos lo esencial está en valorar la relación del poder político con la ley. En el protocapitalismo no se cumple la ley, ésta se acomoda al poder. En el Capitalismo de Amiguetes, se cumple sólo formalmente y en el tercer estadio se asume la ley en igualdad de condiciones para todos.
Aplicamos el esquema al caso canario. Empezamos por el curioso caso Arona, que fue una regresión en el tiempo. Es un caso de “protocapitalismo”, donde el poder político se negó a cumplir las normas administrativas. Equivalente, salvando las distancias y escala al caso Marbella, incluso los actores fueron análogos, extendiéndose la mancha al grueso de los partidos políticos municipales. De rabiosa actualidad el caso Las Teresitas, cuyo cuerpo de actores da para obra propia, entre la sala y el estrado hay al menos 10 personajes de novela. Ejemplifica el capitalismo de amiguetes, donde bajo la apariencia de legalidad, ésta se fuerza rompiendo las reglas de igualdad ante el mercado, la neutralidad de lo público, la independencia bancaria. Al fondo ruido de financiación de los partidos y sus dramas, el ascenso en la judicatura y en la escala social de algunos y el error de judicializar el derecho administrativo. Al tiempo el descuadre de los funcionarios. Esta forma de evolución del capitalismo, ha sido la propia del periodo 1990 hasta el 2007, con aceptación social pacífica y general, hasta que saltó la crisis. Los actuales casos de Candelaria y de Granadilla dan muestra de ello. Aplicación arbitraria de la ley, dando ventajas a determinados agentes privados, contra el principio de neutralidad e igualdad de la acción pública, por expresarlo finamente. El mecanismo suele acompañarse con la aplicación arbitraria de los plazos de tramitación y al enemigo se le tramita, tarde, mal o nunca.
El paradigma de los ejemplos, el Cabildo de Tenerife. Da en el año para una obra shakesperiana, con don Ricardo Melchior y don Carlos Alonso de actores principales. “En la transparencia se nota la diferencia entre Melchior y yo”, decía en acto reciente el señor Alonso. No está la clave del tema en la forma sino en el fondo. El Cabildo de Tenerife con casi 800 millones de euros de presupuesto anual, destina más de un tercio de él a acciones impropias. Ocupa el ranking entre las tres primeras instituciones locales españolas,con más entidades dependientes.
De ahí vienen los males de Teisol, la papa, Bitsa, Sinpromi, los casinos, el Matadero, en estos días el Recinto Ferial, y los que están por venir. Mientras tanto, el cierre del anillo insular o la vía de ronda de La Laguna, con 20 años de atraso.
El Cabildo de Melchior se quedó en la fase del capitalismo de amiguetes y acciones impropias, mientras que Alonso no tiene fácil evolucionar a su forma democrática, sin “transformar el Cabildo de Melchior” a fondo. El que no se adapta perece.

