maldito parné

¡Si Pablo Iglesias levantara la cabeza…!

Gritones, maleducados y siempre pensando en comer y en la siesta. Así nos ven a los españoles en el extranjero, según un estudio publicado la pasada semana. Y después de casi un año sin ser capaces de formar un gobierno estable la imagen que tendrán de nosotros en el exterior habrá empeorado aún más. Mirando fríamente la situación por la que está atravesando España, las palabras del canciller Bismarck cobran más fuerza: “España es el país más fuerte del mundo. Lleva años intentando destruirse asimismo y no lo ha conseguido”. Nuestros políticos, esos a los que nosotros hemos colocado donde están, son tan soberbios y adolecen de tanta generosidad que son incapaces de ver más allá de su propio yo. Preferimos pagar una multa millonaria y arriesgarnos a perder millones de los fondos estructurales europeos a facilitar con la abstención (que no es apoyar) que gobierne el partido que, guste o no, ha ganado las elecciones. El no imperativo de Pedro Sánchez a un gobierno de Mariano Rajoy (insisto, ganador en dos ocasiones de las elecciones) ha colocado a España en una situación política y económica vergonzosa y, ya no digamos al Partido Socialista. Ese PSOE que tanto costó levantar desde la clandestinidad. [¡Si Pablo Iglesias (no el de Podemos, el auténtico Pablo Iglesias) levantara la cabeza!] Pedro Sánchez, ahora desde su escaño de diputado, tendrá el mérito no solo de haber impedido por todos los medios la gobernabilidad de España, sino de llevar a la UVI al principal partido socialdemócrata de este país. Ahora,  lo que es de esperar es que el sacrificio de Pedro Sánchez traiga un presupuesto y una tranquilidad económica que compense los meses de sacrificio. Es de esperar que con cordura, responsabilidad y generosidad, el PSOE empiece a coser sus heridas y se recupere de una mala pesadilla y facilite que los que han ganado las elecciones gobiernen. Es de esperar que Pedro Sánchez y sus afines no bombardeen desde el Parlamento todas y cada una de las iniciativas votando en contra de su propio partido. Esto no significa que Rajoy vaya a tener un cheque en blanco. El PP tendrá que gobernar en minoría y eso implica negociar las leyes e iniciativas que quiera sacar adelante. Es aquí donde el PSOE podrá ir ganando terreno. Recuperarse poco a poco. Perder esa idea que Pedro Sánchez y sus secuaces en el partido han repetido hasta el hartazgo de que Rajoy y el PP son lo peor de peor, y de que un acuerdo con ellos significaría el ocaso. ¡Sánchez, líbranos de Rajoy! decía Iceta, histérico, hace unas semanas. El PP y el PSOE tienen más cosas en común de lo que ellos creen. Europa, la unidad de España, el fin del terrorismo… después, evidentemente, hay diferencias en las políticas sociales y económicas, pero nada que, con voluntad y generosidad política, no se pueda negociar. O aprovechamos ahora la situación de los bajos tipos de interés del petróleo, el crecimiento económico, la mejora del empleo y del consumo, o el siguiente paso será una respuesta social contundente. La sociedad no está dispuesta a unas terceras elecciones.

Este supuesto sería visto como una auténtica tomadura de pelo, además de facilitar, a todas todas, un gobierno de mayoría del PP. Un PSOE en coma, y sin candidato, no puede permitirse el lujo de facilitar unas terceras elecciones. No es entendible que el Partido Socialista prefiera un gobierno con los perdedores de las elecciones y con los independentistas y populistas, a un gobierno no con el PP, sino con quien ha ganado las elecciones. Estamos acostumbrados, porque los números y la perversión del sistema electoral así lo permite, a gobiernos de perdedores. A ejecutivos formados por aquellos que han perdido las elecciones, pero que se unen para que el que ha ganado, pero no le dan los números para formar un Gobierno, no gobierne. Esto no es democracia. En democracia gana el que más votos tenga. Por eso, me sorprende cuando, los perdedores dicen eso de: ¡Hay una mayoría que no quiere que gobierne Rajoy!, ¡La ciudadanía ha dicho que quiere un gobierno progresista!. No, señores, se equivocan. Rajoy ha ganado y, aunque no gusten los resultados, en democracia hay que aceptarlos, porque un pacto de perdedores támpoco es demócrata. El ciudadano que ha ido a votar al PSOE no ha votado a Podemos, y viceversa. En Canarias, hace tres legislaturas que hay un gobierno de perdedores. Es tiempo de mirar por el interés general y no por el particular. Es tiempo de ponerse a trabajar. El vacilón se ha acabado. Seamos serios y no alimentemos la imagen que tienen  de España en el exterior.

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