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El problema del gas

Esta semana una delegación de varios empresarios de multinacionales afincadas en África, concretamente en Mauritania, estarán de visita en Tenerife y en Gran Canaria con el objetivo de establecer relaciones con empresarios canarios y ver qué puede ofrecer el Archipiélago como plataforma logística y de negocios con África. Estas empresas están relacionadas con la minería, extracción de petróleo y gas

Esta semana una delegación de varios empresarios de multinacionales afincadas en África, concretamente en Mauritania, estarán de visita en Tenerife y en Gran Canaria con el objetivo de establecer relaciones con empresarios canarios y ver qué puede ofrecer el  Archipiélago como plataforma logística y de negocios con África. Estas empresas están relacionadas con la minería, extracción de petróleo y gas.

Una oportunidad sin duda única para aprovechar la apuesta por el gas que está haciendo Tenerife. Una oportunidad de negocio que, si no la chafan aquellos que se oponen a todo, puede suponer un auténtico revulsivo para el desarrollo de la economía de la Isla y el empleo.  Tenerife está haciendo una apuesta clara por el gas, y no en detrimento de las energías renovables que, como bien argumenta el presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, son dos fuentes energéticas perfectamente compatibles.

Simplemente el hecho de que multinacionales extranjeras se fijen en Canarias como punto de negocio es ya beneficioso, y si encima eligen al Archipiélago como sede o plataforma para sus negocios, mejor que mejor. No hay que pensar que cualquier negocio es malo. Gran Canaria apuesta por un modelo energético basado en las renovables porque su aspiración es llegar al 100% de renovables. Es difícil, pero es loable que se plantee este objetivo. Por primera vez en mucho tiempo Tenerife apuesta por algo sin temores ni cortapisas. Podrá equivocarse (aunque no lo creo) pero al menos se arriesga.

Está claro que el gas tiene sus defensores y detractores, pero que este modelo energético va a llegar más tarde o más temprano y que va a sustituir al modelo tradicional, mucho más caro y contaminante, es un hecho. O nos ponemos las pilas y apostamos por esto, o nos quedamos atrás. El tren de las oportunidades solo pasa una vez, y en esta ocasión tenemos que subirnos porque son más los beneficios que los perjuicios y porque colocará a Tenerife y, por consiguiente a Canarias, en el mapa del desarrollo industrial y económico. Pero bien colocada, no en un recuadro.

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