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Sentido del Estado

En medio de las conversaciones de tanto chiquilicuatre, uno se alegra de que en Canarias, y ante toda España, haya voces sensatas y llenas de contenido

En medio de las conversaciones de tanto chiquilicuatre, uno se alegra de que en Canarias, y ante toda España, haya voces sensatas y llenas de contenido. No soy sospechoso del elogio a Ana Oramas, como sabe todo el mundo; sin embargo, tengo que reconocer que el otro día, en La noche en 24 horas (TVE), dio una lección de ponderación y de saber estar ante cinco periodistas que le preguntaron sobre la situación en España. No sólo fue valiente, sino clara, explicando el porqué de su actitud parlamentaria de antes y de ahora. Posiblemente, este estilo de Ana, esta serenidad, contribuya a la recuperación de votantes en la que está empeñado su partido, Coalición Canaria; y, como dice el presidente Clavijo, en la conquista de la calle. Que no es una conquista en base a la algarada, como practica la izquierda radical, sino sencillamente en la conquista del viejo voto que se le fue un día, porque la gente dejó de creer en CC. Dijo Oramas que el suyo era un partido nacionalista, que se mueve en el marco de la Constitución, y tiene razón. Jamás CC ha planteado problemas serios a la unidad del Estado, a la unidad de España, y de ahí su éxito histórico, que tanto molesta. Yo recomiendo al PP y a otros que le dejen quietita la bandera de las siete estrellas verdes. Esta bandera no molesta, no es un banderín de guerra, ni un pabellón hostil. Es una bandera de sentimientos compartidos por muchos que se mueven por la senda constitucional. Me gustó Ana Oramas (que no habló de la bandera) el otro día y así lo digo abiertamente. Mis diferencias con ella no tienen que ver con ideologías, sino con actitudes del pasado. Ya da igual. Si siempre pensara lo mismo, yo sería un burro. La felicito, dejó muy alta la forma de ser del isleño.

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