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el charco hondo

Silla de escay

Plantarse en un restaurante nudista (como el que abrirán en San Isidro, allá por enero) exige tener en cuenta que si almuerzas o cenas sin envoltorio, a pelo, las pautas de comportamiento cambian de forma más o menos notable

Plantarse en un restaurante nudista (como el que abrirán en San Isidro, allá por enero) exige tener en cuenta que si almuerzas o cenas sin envoltorio, a pelo, las pautas de comportamiento cambian de forma más o menos notable. Cuando vas vestido -con ropa, qué vintage– moverse al alrededor del bufé es relativamente fácil. Cosa diferente es gestionarlo pelota picada, porque los inevitables tropiezos o roces que suelen tener lugar junto a los huevos revueltos, las tostadas o los embutidos pueden acabar en escenas más o menos embarazosas. Qué decir de la relevancia que adquiere un dato aparentemente menor: la altura de la mesa -sobre todo si, como anuncian, harán de mesa personas tendidas-. Ir al baño, algo intrascendente, puede convertirse en un momento inolvidable si cruzas el restaurante de aquella manera, sobre todo si al llegar a las puertas no terminas de tener claro si eres poncho o sombrero, luna o sol; ahí sí, sería un regreso a los orígenes. Tampoco el binomio servilleta-regazo admite soluciones habituales, y qué comentar si cae al suelo el tenedor o el cuchillo, porque lo que suele resolverse con gestos automáticos en escenarios de este tipo exige modular velocidad, espacio y tiempo. Con todo, hay dos cuestiones que en un restaurante nudista son asignaturas mayores. En primer lugar, el cuerpo no se comporta igual con una ensalada ligera, con un plato de garbanzas o con un codillo de cerdo. Y, en lo que sin duda es el gran asunto, porque si te sientas desnudo no es lo mismo una silla con o sin cojines, o una forrada en escay, entre otras cosas porque si es de escay después de las papas bravas, los pimientos, la salsas, los quesos, el vino, el chuletón, las tartas de la casa y el chupito, si suena Alan Parsons de fondo su Eye in the sky sería, dadas las circunstancias, Eye in the escay.

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