He estado dos veces en Israel. Una, en los ochenta, con Jerónimo Saavedra y una embajada de políticos y empresarios canarios. Jerónimo, dos veces ministro, tenía gran prestigio dentro del socialismo europeo y ha sido el mejor presidente del Gobierno de Canarias. En Israel tuve la oportunidad de conocer a los líderes de entonces. Y de respirar la tensión en las calles. Y de salir corriendo del Patio de las Mezquitas porque se organizó un tiroteo mientras nosotros andábamos por allí. Tuve también el honor de estrechar la mano de Simón Peres, uno de los padres de la patria de Israel, como lo fueron Ben Gurion, Golda Meir (“La paz llegará cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”), el general Moshe Dayan, un militar venerado en Israel; Isaac Rabin; y tantos otros. Casi todos habían muerto ya por entonces, pero Peres seguía al pie del cañón. Jerónimo y Peres se conocían y se admiraban. Hablaron cordialmente, como dos buenos amigos. Creo que en esos años ochenta, Peres era ministro de Asuntos Exteriores. Fue dos veces primer ministro de Israel. En realidad, lo fue todo. Yo soy un gran admirador del pueblo de Israel, simpatizo con su causa, creo que es una sociedad admirable, que ha convertido un desierto en un país y en una potencia, que se defiende, con sus virtudes y defectos. Más tarde volví a Israel con el C.D. Tenerife, cuando la Copa de la UEFA. Y puse mi papelito en el Muro de las Lamentaciones. Y ya no fue un viaje de Estado, como el de Jerónimo, sino otro divertido y desenfadado, sin responsabilidades informativas. Ahora ha muerto Simón Peres y lo he sentido muchísimo. Ha sido uno de los grandes políticos del siglo XX. Un socialista consciente y un patriota.
Simón Peres
He estado dos veces en Israel. Una, en los ochenta, con Jerónimo Saavedra y una embajada de políticos y empresarios canarios. Jerónimo, dos veces ministro, tenía gran prestigio dentro del socialismo europeo
