¿Cuántas veces escuchamos esa voz interior que te recuerda que has hecho algo mal, que cometiste un error en tu vida, que te dice que no vales para nada? En otras ocasiones esa misma voz te intenta convencer de que no vas a poder llevar a cabo un propósito o una meta que te has planteado. Incluso te lleva a verbalizar situaciones pasadas que ya viviste y al final terminas diciéndote a ti mismo que no fuiste capaz o, quizá, intenta desprestigiarte al compararte con otras personas y te dice que no eres nada o nadie.
Muchas personas me suelen preguntar si ese diálogo interno es normal o si las demás personas lo padecen. Me comentan que, en muchas ocasiones, sus mentes no paran y reciben mensajes constantemente. Claro está que si ese dialogo fuese motivante, positivo o te recordara lo bueno que eres en lo que haces, sería fantástico estar constantemente acudiendo a él. Pero sucede que nuestra mente suele tener una tendencia a producir un diálogo interno de carácter más negativo y en ocasiones nos censura o simplemente nos evalúa ante las distintas situaciones que vivimos. Normalmente este tipo de diálogo interno negativo tiende a dar peso a pensamientos irracionales sobre nosotros mismos, lo que, si no somos capaces de gestionarlo adecuadamente, termina convirtiéndose en un auténtico problema.
Es cierto que si no ponemos remedio y nos planteamos reenfocar nuestro dialogo este termina empoderándose y cogiendo cada vez más fuerza en nuestro interior. Ello, sin duda, genera miedo, sufrimiento y dolor. Este cóctel de emociones negativas tiende a paralizarte y, sin querer, comienzas a sentirte indefenso ante tu propia vida.
Llegados a este punto de la lectura te habrás identificado, en mayor o menor grado, con esta situación. Todos somos víctimas en potencia de ese diálogo negativo pero quizás la pregunta a realizar es ¿Cómo podemos solucionarlo?
Lo primero que debemos hacer es aprender a identificar nuestro diálogo interno. Es ideal que te acompañes de papel y lápiz y que tomes nota de él en esos momentos donde se hace muy presente. Seguramente observarás que se caracteriza por repetir una serie de frases o palabras de carácter negativo, tales como no puedo, no soy capaz o expresiones como nunca lo consigo, etcétera.
Debes perseguir que, a cada mensaje, le sumes la emoción que te genera y, sobre todo, lo que hacías cuando ha aparecido. Comenzarás a darte cuenta de que existen momentos y situaciones (incluso personas) que incrementan tu diálogo interno negativo.
Es importante que, posteriormente, dediques tiempo a leerlos y, principalmente, a darles la vuelta, es decir, debes replantearte ese pensamiento, cuestionándolo y transformándolo de manera más optimista, con el objetivo de que te ayude a ganar confianza.
Ahora mismo estarás pensando que es un ejercicio complejo. Tienes toda la razón pero simplemente le estás mostrando a tu mente que la realidad no es única y que puede plantearse constructivamente. Puedes dedicarte a ello de entre veinte a treinta días de manera constante y estarás desarrollando un nuevo hábito que te ayudará a tener un diálogo interior más positivo. Ello te ayudará a crecer y a aumentar tu bienestar.
*Psicólogo y miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva
@jriveroperez
