
La obra de mejora de la accesibilidad del Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife ha culminado en la mañana de ayer, con la definitiva puesta en funcionamiento del ascensor que permite el acceso a todas las plantas de la instalación. La instalación ha superado satisfactoriamente las últimas pruebas que certifican su aptitud.
La obra ha logrado superar diversos problemas técnicos, derivados de la estructura del edificio y de la compleja tramitación del expediente, que impidieron cumplir los plazos establecidos. En septiembre de 2015 se reactivó y se logró impulsar de forma continuada.
El quinto teniente de alcalde y concejal de Cultura, José Carlos Acha, calificó este hecho de “histórico”. Declaró que “es la mejor prueba de que cumplimos con actos y no con palabras nuestro compromiso con los vecinos, y buena parte del mérito es del excelente trabajo de la Gerencia de Urbanismo y de su concejal, Carlos Garcinuño”.
En este sentido, manifestó su intención de “continuar trabajando desde el Organismo Autónomo de Cultura para que el Museo de Bellas Artes de Santa Cruz siga creciendo y mejorando, lo cual solo será posible si logramos que su rico patrimonio esté expuesto, y quede al alcance de todos los visitantes”.
La concejal de Patrimonio Histórico, Yolanda Moliné, destacó que “pese a la compleja tramitación de este expediente, hemos conseguido prácticamente culminarlo, y nuestra aspiración ahora es lograr la accesibilidad universal de las distintas salas de este edificio, que es Bien de Interés Cultural”.
Por su parte, el concejal de Accesibilidad, Carlos Correa, recordó la importancia de “ver cumplida una aspiración histórica del colectivo de personas con discapacidad” y recordó que “nos hemos propuesto que todas las personas, sea cual sea su situación, puedan hacer uso de las instalaciones municipales y convertir a Santa Cruz en una ciudad plenamente accesible”.
Características técnicas
La obra ha supuesto un coste de 84.145,10 euros, que ha sufragado íntegramente el Ayuntamiento. El ascensor tiene las dimensiones que determina la normativa sobre accesibilidad para personas con movilidad reducida, y cuenta con teclado en braille, y asegura el acceso a las plantas altas del museo.
Con 12,26 metros de recorrido y cuatro paradas, llega a la planta sótano, en la que se encuentran parte de los fondos de la biblioteca municipal. Su velocidad nominal es de un metro por segundo y tiene capacidad para nueve personas, lo que equivale a 675 kilogramos de carga nominal.
Las medidas de la cabina son 1,20 x 1,40 metros, y la puerta de piso mide 2 metros de alto x 90 centímetros de ancho, con un espejo interior y decoración en acero inoxidable.
