La situación no es tan mala como se advirtió por la oposición en el penúltimo pleno municipal. O al menos así lo indica el estudio que encargó el Ayuntamiento en octubre del año pasado para conocer el estado actual de los parques infantiles en el Puerto de la Cruz conforme a la normativa europea y con el fin de facilitar posibles soluciones.
El objetivo no era solo comprobar el estado de las áreas de juego y la conservación de los equipos sino que también fuera una herramienta de trabajo para ser utilizada como un inventario.
El primer paso que se dio fue hacer un registro que arrojó que el municipio cuenta actualmente con 37 parques infantiles, nueve de los cuales están en los colegios públicos y uno de ellos, el del colegio Juan Cruz Ruiz, en el barrio de La Vera, no tiene juegos. Algunos de ellos son desconocidos para los ciudadanos porque se encuentran escondidos detrás de grandes bloques de edificios, sus dimensiones son muy pequeñas, o están prácticamente en desuso. Posteriormente, se analizó el estado de conservación en el que se encontraban y se efectuó un diagnóstico del cumplimiento de las normativas UNE EN 1176, UNE EN 1177 aprobadas en 1998 y 1999 y revisada en 2008, que regulan la seguridad de los juegos, y se incluyeron propuestas de actuación.
Cuatro categorías
Se visitó cada área del municipio para determinar posibles incumplimientos y se contemplaron medidas correctoras. Una vez cumplimentado este paso se establecieron cuatro categorías para actuar en cada una de las instalaciones. Así, en la de ‘correcta’, se incluyó a las que no presentaban ninguna anomalía; en ‘corregir mantenimiento’ se agrupó a aquellas en las que se detectaron incumplimientos subsanables cuyo coste no supere los 60 euros; y en ‘corregir’ a las que los arreglos exceden esta cantidad. En ‘retirar’ la anomalía no es subsanable o la reparación supera el coste de los juegos y la vida útil de los mismos. En este último grupo solo estaba el del colegio Inés Fuentes.
Curiosamente, ningún recinto destinado a los más pequeños de la familia se inserta en la primera categoría, mientas que la segunda incorpora a 13, es decir la mayor parte, y la tercera a 22. En términos generales, el diagnóstico es un aprobado.
“Si comparamos los parques infantiles del municipio con los de Canarias y el resto de España, la situación no está tan mal, si bien es cierto que necesitan un esfuerzo y una mejora”, admite el concejal de Obras y Servicios, Ángel Montañés.
Entre las irregularidades más comunes detectadas se encuentran piezas de unión de los juegos que no están suficientemente sujetas y que es necesario apretar para evitar accidentes; otras que están rotas o sufren un desgaste importante por el uso y el paso del tiempo; falta de de tapones o piezas protectoras de plástico que hay que reponer para evitar óxidos tóxicos que a su vez se pueden proteger con un recubrimiento no tóxico; suciedad; y pintadas que afean el juego.
Otras anomalías
En menor medida se detectó que es necesario reponer tornillería para evitar que los dedos de los más pequeños queden atrapados; corregir las distancias entre un juego y otro; sustituir los reposapiés de algunas piezas porque no tienen el diámetro correcto; levantar las baldosas de caucho del piso porque se encuentran muy separadas, con la consiguiente retirada de las mismas para volver a colocarlas de manera correcta; vallar la zona; limpiar los excrementos de animales; y retirar piezas que no son adecuadas para las edades de los niños.
“Desde el grupo de gobierno tenemos planificado actuar en todos los casos y devolver a los parques su estado óptimo, pero de forma paulatina”, subraya el edil.
La idea de Montañés es dividir el municipio en cinco grandes zonas y planificar los parques que se requieren en cada una, ya que en la actualidad hay una densidad importante en La Vera, por ejemplo, y grandes deficiencias en El Botánico.
Por esta razón, el Gobierno estudia las necesidades de cada rincón de la ciudad y cómo pueden satisfacerse. “Todo dependerá de la capacidad económica del Ayuntamiento a la hora de actuar; del análisis final que se haga de todos los parques; y lo que digan los vecinos”, apunta.
En opinión del concejal, son muchos parques que requieren un mantenimiento que a día de hoy el Consistorio no puede ofrecer. Por este motivo, considera indispensable reconducir la situación y definir “exactamente” dónde deben estar ubicados para darles un mayor valor y saber cuánto costaría su cuidado.
Concesión del servicio
Una de las opciones que se barajan desde el gobierno es sacar a concesión el mantenimiento, que costaría entre 50.000 y 70.000 euros anuales. El servicio podría prestarlo una empresa privada, para lo que que se haría una contratación específica, o bien se podría incluir junto con otros como la jardinería y la limpieza viaria, como lo tienen otros municipios. En cualquier caso, todavía es pronto para tomar una decisión ya que la primera tarea es redefinir los parques en cada zona, insiste el edil de Obras y Servicios.
La Declaración Universal de los Derechos del Niño, un documento aprobado en 1959, recoge en su artículo VII que éste debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deberán estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.
Los parques infantiles constituyen así, elementos indispensables para el desarrollo psíquico y psicomotriz de los más pequeños puesto que allí se fomentan las interacciones entre iguales, aprenden a respetar el espacio de los demás, a compartir el suyo, y a ser responsables y cuidar los elementos del entorno que además, son disfrutados por todos.
El primer gran parque integrado estará en la plaza del Laurel
Además de planificar los requerimientos de cada zona y definir cuántos parques debería tener la ciudad turística, el grupo de gobierno trabaja en el proyecto de tener el primer gran parque integrado en la plaza del Laurel, en la zona de La Paz. Ya se ha conseguido una asignación presupuestaria de Turismo de Tenerife para redactar el proyecto que oscila entre los 16.000 y los 18.000 euros.
El costo de la ejecución superará los 500.000 euros e incluso podría ser mucho mayor pero el importe concreto se conocerá cuando se termine el proyecto. “Nos gustaría que empezara antes de que finalice el próximo año”, señala el concejal de Obras y Servicios, Ángel Montañes.
Será una “gran obra” en cuanto a la modificación que sufrirá la plaza pero en tiempo no será más de un año, precisa.
Al tratarse de un parque integrado lo podrán disfrutar todos los integrantes de la familia, desde los más pequeños hasta los ancianos, y habrá elementos adaptados para ambos.

